El Chorro Grande

En la provincia de Segovia no existe nada parecido a las cataratas del Niágara, Iguazú, Victoria o el Salto Ángel, pero sí numerosos rápidos y saltos de agua de gran interés. En ambos casos, se trata de singularidades naturales que son características de los cauces que circulan directamente sobre rocas (a diferencia de los ríos que circulan sobre amplias llanuras de sedimentos). También son más comunes en los tramos altos o cabeceras de ríos y arroyos, situados en el dominio de las sierras; pero no exclusivos, ya que también aparecen en los tramos fluviales que atraviesan los macizos de Santa María y Zarzuela del Pinar.

Los rápidos son muy numerosos a lo largo de los cauces de los torrentes serranos segovianos. Los saltos de agua o cascadas, conocidos popularmente aquí como chorros, chorreras y chorrancas, son más escasos y constituyen algunos de los lugares más atractivos de la Provincia. Entre ellos vamos a destacar aquí cuatro localizaciones: El Chorro (arroyo del Chorro, Navafría), las Chorreras (nacimiento del río Viejo, Collado Hermoso), el Chorro Grande (en el arroyo del mismo nombre, en Palazuelos de Eresma), y Las Chorrancas (arroyo de La Chorranca, San Ildefonso). En todo caso, hay alguno más de características y toponimia similar: el Chorro Chico también en Palazuelos de Eresma, y Las Chorrancas – Barranco de las Chorrancas en la garganta del Moros (El Espinar).

El Chorro Grande, aunque situado en las inmediaciones de La Granja, está incluido en el término municipal de Palazuelos de Eresma. El origen de este salto de agua se debe a la aparición de rocas muy duras y resistentes en el cauce del arroyo que lo forma. En concreto, la mayor parte de resaltes rocosos que existen en el entorno del Chorro están constituidos por unos gneises muy claros, con mucho contenido en cuarzo y feldespato, y que son muy resistentes a la erosión. Estos gneises ofrecen de nuevo unas superficies curvas de exfoliación y lajamiento, similares a las que se desarrollan en granitos, de modo que existe una gran similitud de formas entre el tramo superior de este Chorro y las que podrían aparecer en un pequeño domo granítico: grandes lanchas curvas, bloques y formas acastilladas sobre las lanchas, etc. Sin embargo, este salto presenta una singularidad con respecto al resto de los que vamos a describir, que es causa de su mayor prominencia visual. Nos referimos a la presencia de una masa importante de aplitas (un tipo de granito muy claro, con granos minerales muy pequeños, y muy resistente a ser erosionado) en la margen derecha de de la cascada. Esta masa rocosa forma una ladera típica de domos graníticos de exfoliación, y el hecho de que localmente se la conozca como La Panza es bien ilustrativo.

Extracto de: “Las raíces del paisaje: condicionantes geológicos del territorio de Segovia”, Díez-Herrero y Martín Duque (2005)