La columna de Sacramenia

El diferente comportamiento ante la erosión de las rocas sedimentarias del centro de la Cuenca del Duero, en el norte de la provincia de Segovia, es responsable del desarrollo de un dominio paisajístico claro: los Páramos. Los estratos culminantes de esta serie sedimentaria son unas calizas de color gris blanquecino, a veces tableadas y a veces masivas, que son más resistentes a la erosión que las margas, arcillas y yesos sobre las que se apoyan formando relieves tabulares destacados (mesas y mesetas).

Columnas correlacionadas de Armenteros et al (1986)

Hace unos cinco millones de años, al final del periodo geológico conocido como Mioceno (era Cenozoica), el actual emplazamiento de la villa de Sacramenia estaba ocupado por una zona pantanosa salpicada de lagos poco profundos. Efectivamente, las rocas que afloran en las inmediaciones de Sacramenia, a través del estudio detallado de las secuencias apiladas de estratos y bancos (columnas estratigráficas), nos permiten reconstruir los antiguos paisajes del centro de la Cuenca del Duero.

Figura 16_00

Sirviendo de techo a los páramos, se sitúan unos bancos de rocas blanquecino-grisáceas conocidas genéricamente como ‘Calizas de los Páramos’; su espesor máximo es de 12 m, disminuyendo hacia el oeste, hasta desaparecer. Su contenido fosilífero está formado por gasterópodos (géneros Valvata, Hydrobia, Bithynia, Lymnaea…), caráceas (talos y girogonitos), ostrácodos y estructuras de algas filamentosas. Se depositaron en medios lacustres carbonáticos someros-centrales y marginales, con escaso aporte de terrígenos; el lecho de los lagos tenía escasa pendiente, pasando en las orillas a zonas palustres, siempre con climas de estación contrastada. Las Calizas de los Páramos también han sido objeto tradicional de explotaciones de cantería para materiales de construcción (sillares, sillarejos y mampostería) y la fabricación de cal. Con estas calizas se han construido buena parte de los edificios de Sacramenia, incluidos elementos de las iglesias románicas; son semejantes a las explotadas en la vecina localidad vallisoletana de Campaspero.

Figura 16_03-1

Ambos conjuntos rocosos, Facies Cuestas y Calizas de los Páramos, eran antiguamente asignados temporalmente a los pisos Vindoboniense y Pontiense, por lo que también recibían el nombre de ‘margas vindobonienses’ y ‘calizas pontienses’, respectivamente. Hoy en día no se utilizan esas divisiones del tiempo geológico, siendo más correcto atribuir su formación a los pisos marinos Tortoniense y Messsiniense, o sus equivalentes continentales Aragoniense, Vallesiense y Turoliense (11 a 5,3 millones de años antes del presente).

Figura 16_01-1b

Estas rocas afloran a lo largo de toda la banda de contacto de los páramos con otras unidades fisiográficas del sector septentrional de la Provincia, como la Tierra de Pinares (Mata de Cuéllar, Vallelado, San Cristóbal de Cuéllar, Cuéllar, Dehesa, Lovingos, Fuentes de Cuéllar, Moraleja de Cuéllar, Frumales, Olombrada, Perosillo, Hontalbilla, Adrados, Vegafría, Cozuelos de Fuentidueña, Fuentepiñel, Torrecilla del Pinar, Fuente el Olmo de Fuentidueña…), la Serrezuela de Pradales (Aldeanueva de la Serrezuela, Aldehorno, Honrubia, Pradales…) y la Campiña Nororiental (Maderuelo, Aldealuenga de Santa María y Languilla). Asimismo, pueden reconocerse en las laderas de los valles de los principales ríos que se han encajado en los páramos, como el Duratón (Fuentidueña, Calabazas, Fuentesoto, Bembibre de la Hoz, Fuentesaúco de Fuentidueña, Aldeasoña, Laguna de Contreras; Valtiendas, la propia Sacramenia…), Botijas (Cuevas de Provanco) y Riaza (Montejo de la Vega de la Serrezuela).

 

Extracto de: “Las raíces del paisaje: condicionantes geológicos del territorio de Segovia”, Díez-Herrero y Martín Duque (2005)