Valles del Eresma y Clamores en Segovia

La ciudad de Segovia se sitúa a caballo entre el piedemonte cristalino (planicie labrada en granitos y gneises donde se ubica la Segovia moderna), y las lastras calcáreas (colinas en forma de mesa donde radica el recinto amurallado). Entre ambas unidades, una amplia vaguada o surco, que el canal del acueducto tiene que salvar mediante la doble arquería monumental.

Las ‘lastras’ son planicies elevadas, sobre sustratos de rocas ‘calizas’ (dolomías, areniscas dolomíticas, calizas, margas) ocupados por pastizales y campos de cultivo. De aquí se extrajeron rocas para la construcción de la catedral, la muralla y la mayoría de las iglesias románicas de la ciudad, entre otros edificios de Segovia.

Mirador de los Dos Valles

Mirador de los Dos Valles

Los dos dominios de las lastras, el ubicado al norte de la ciudad (Zamarramala, Altos del Parral, La Lastrilla) y el situado al sur (El Serón, Pinarillo, Altos de la Piedad, Las Lastras) se sitúan prácticamente a la misma altitud. Esto es así porque cientos de miles de años, en una época anterior a la presencia humana en estas tierras, ambas zonas estuvieron unidas, y formaron parte de una misma llanura. La acción erosiva de los dos ríos que circulaban sobre esa planicie, Eresma y Clamores, consiguió excavar dos valles, a modo de grandes fosos. Entre estos dos zanjones fluviales quedó un promontorio rocoso, a modo de fortaleza natural. Los primeros pobladores de la región se fijaron e instauraron en este peñón rocoso, que ha estado habitado desde entonces. El conjunto forma actualmente el recinto amurallado, o ciudad histórica, de Segovia.

Los valles del Eresma y Clamores son de tipo cañon u hoz, con laderas escarpadas, fondo plano y trazado ligeramente sinuoso (meandriforme, recordando a ese apero de labranza). El cronista de la ciudad, Mariano Grau, en sus paseos hacia los ventorros, describió así la hoz del Eresma “…la hoz que las aguas del Eresma cavaran en la roca cretásea…en un panorama de suaves colinas a un lado y abruptos taludes por otro…entre doble fila de chopos reverentes”.

La anchura de los actuales valles del Eresma y el Clamores no tiene necesariamente relación con que ambos ríos fueran más caudalosos o anchos en el pasado (lo cual no está demostrado), puesto que el valle, a medida que va profundizándose por la erosión del río, se va ensanchando por el progresivo retroceso de las laderas y cortados debido al zapado de los ríos que, van divagando y cambiando de posición a lo largo del tiempo. Por lo tanto, además de la acción del propio río, también han intervenido en formar los valles los procesos kársticos (formación de cuevas y abrigos) y los movimientos de ladera (desprendimientos, deslizamientos y flujos).

En el fondo de ambos valles existen fértiles vegas, sobre aluviones de los ríos. En esas vegas se establecieron huertas, un gran número de monasterios como el de El Parral, molinos y el singular ingenio hidráulico de la Casa de la Moneda. Tras su magnífica adecuación, hoy son espacios predilectos para el paseo.

Desde el punto de vista geológico, los valles del Eresma y Clamores concentran decenas de lugares de interés geológico, ya que la presencia de numerosas rocas diferentes, de edades diferentes, formadas en distintos paleoambientes, con contenido fósil variado, con pendientes que permiten su afloramiento; junto con procesos activos, ha generado infinidad de lugares excepcionales para entender la evolución geológica de la ciudad. Destacan varios itinerarios geológicos que se han trazado y documentado por ambos valles, como: “Las rocas de la parrilla de San Lorenzo y sus curiosas formas” (por la Senda de los Molinos), “A todo riesgo: convivir con los desastres geológicos cotidianos” o “Sumérgete en el mar… recorriendo la muralla”; que se pueden consultar en obras como “De roca a roca: descubre el patrimonio geológico de la ciudad de Segovia” (Díez y Vegas, 2010), o en los guiones de las excursiones que se desarrollan en la Semana de la Ciencia o varias ediciones de los Geolodías.

 

Textos y figuras extraídos y adaptados de los paneles del Camino Natural del Eresma, Díez-Herrero, Martín Duque y Velasco Sayago (2008)

 

Si quieres saber más de porqué Segovia es un sitio tan especial para la geología, no dejes de consultar el artículo “Segovia: mucho más que Aqueducto y cochinillo… pura geología” publicado en la revista “Tierra y tecnología”.