La alfarería del barro ha sido una actividad tradicional en la provincia de Segovia desde las cerámicas calcolíticas hasta nuestros días. La procedencia de las arcillas y barros con las que se ha fabricado la producción alfarera segoviana ha sido tremendamente variada: los jabres y grus de la descomposición de gneises y granitos de la Sierra de Guadarrama y su piedemonte; los mantos de meteorización de las pizarras en la sierra de Ayllón y el macizo de Santa María-Bernardos; las gredas asociadas a las arenas silíceas cretácicas (ver vídeo divulgativo); las arcosas y fangos limo-arcillosos paleógenos y miocenos de las campiñas y las cuestas de los páramos; las arcillas de la matriz de las rañas y rañizos plio-pleistocenos del piedemonte de la sierra de Ayllón; o las llanuras de inundación cuaternarias de las vegas y riberas.

Pero desde mediados del siglo XX, con la expansión del uso del plástico y el vidrio en los útiles domésticos (vasos, frascos, botes) y el abaratamiento de los menajes de cocina metálicos (ollas, cazuelas), el uso de la alfarería casi ha quedado relegado a las labores artesanas decorativas o a su uso en determinadas piezas de cocina tradicional (cazuelas, tarteras, ollas, pucheros, modorros, porrones…). Y con ello, se ha reducido el número de alfareros y artesanos en la provincia de Segovia.

Coincidiendo con la 40ª edición de la Feria Nacional de Artesanía de Segovia, organizada por el Gremio Artesanal Segoviano (Gremiarse), y que se prolongará desde el viernes 14 al domingo 23 de mayo de 2021 en la avenida del Acueducto de Segovia, hemos comprobado cómo tan solo un alfarero segoviano expone sus productos: Juan Carlos Martín Arribas, de Alfarería Martín, con taller en Fresno de Cantespino (Segovia).

Alfarería Martín es una empresa familiar, en la que Juan Carlos ha heredado el oficio de su padre y abuelo, y que se abastece de materia prima en el entorno de Fresno de Cantespino, concretamente en los barreros tradicionales situados en el camino a Riaza, en la parte superior de la ladera acarcavada, en unos huecos excavados en la superficie culminante.

Ortoimagen de Fresno de Cantespino y su entorno, con los característicos tonos pardo-rojizos en las tierras del piedemonte de Somosierra-Ayllón. Fuente: Iberpix (IGN)
Detalle del cartel anunciador de Alfarería Martín, donde se observan los lugares de extracción de la arcilla, el cribado, amasado y moldeado.

Desde el punto de vista geológico, esta zona corresponde a depósitos de abanicos aluviales miocenos, consecuencia de la erosión en las estribaciones montañosas de Somosierra-Ayllón y su depósito en la subcuenca  o depresión de Sepúlveda y Ayllón, delimitada entre los bloques elevados de Somosierra (Sistema Central) y la sierra de Honrubia-Pradales.

Extracto del mapa geológico nacional a escala 1:50.000, hoja de Ayllón (Nozal Martín y Rubio Pascual, en Rodríguez, Dtor., IGME, 1998), con las litologías alrededor de Fresno de Cantespino (color naranja; conglomerados de cantos paleozoicos, limos y arcillas rojas; edad Mioceno) y situación de las arcilleras (Arc).
Corte geológico del mapa geológico nacional a escala 1:50.000, hoja de Ayllón (Nozal Martín y Rubio Pascual, en Rodríguez, Dtor., IGME, 1998),
Reconstrucción idealizada del aspecto de la provincia de Segovia durante el Mioceno, donde se observan los grandes abanicos aluviales que, partiendo de las sierras, rellenan las cuencas de conglomerados, arenas, limos y arcillas. Dibujo: Jorge Soler Valencia (QEPD), en Las raíces del paisaje (2005).

Dichos abanicos aluviales del piedemonte Somosierra-Ayllón están compuestos por una sucesión de conglomerados de cantos paleozoicos en una matriz de limos y arcillas, en los que se intercalan niveles más finos de limos y arcillas. Como las arcillas proceden de la meteorización de las pizarras paleozoicas que contienen óxidos y sulfuros de hierro y otros minerales ferromagnesianos, estas son ricas en óxidos e hidróxidos de hierro (hematites, goethita, limonita…), lo que les confiere su característico color pardo-rojizo que se mantiene en las piezas de alfarería incluso una vez cocidas.

En esto se parece ligeramente a la cerámica de Pereruela (Zamora), que ha sido objeto del Geolodía 2021 en Zamora, cuyo guion da buena cuenta de cómo las características de las arcillas condicionan la tipología de la alfarería, incluida la presencia de mica moscovita. De hecho, para las piezas que tienen que recibir directamente la llama del fuego, como cazuelas, Juan Carlos Martín prefiere mezclar las arcillas miocenas de Fresno de Cantespino con otras arcillas más ricas en caolinita procedentes de Zamora, lo que les confiere características refractarias.

Zonas acarcavadas en las arcillas y conglomerados miocenos de las proximidades de Sequera de Fresno, con los característicos colores pardo-rojizos. Foto: Andrés Díez Herrero.

Desde esta página web animamos a Alfarería Martín (646794879; info@alfareríamartin.es) a mantener viva esta bella tradición artesana y a nuestr@s seguidores a adquirir sus productos para asar nuestro tradicional cochinillo en tarteras… miocenas.