Uno de los conjuntos de rocas más singulares de la ciudad de Segovia y su entorno son los depósitos cenozoicos de conglomerados situados entre el barrio de Nueva Segovia y el de la Comunidad de Ciudad y Tierra, en el entorno del establecimiento de restauración del Pórtico Real. Hasta tal punto son singulares, que han sido inventariados como lugar de interés geológico (LIG) en los inventarios del Plan General de Ordenación Urbana de Segovia (2005 y posterior revisión), en el librito «De roca a roca. Descubre el patrimonio geológico de la ciudad de Segovia» (2011) y en el reciente inventario asociado al proyecto ELIGES (2018-2019).

En este sector, el mapa geológico nacional a escala 1:50.000 (MAGNA) de Segovia (hoja 483) cartografía un polígono elíptico de conglomerados de edad indeterminada, posiblemente miocena, que ha quedado relicto sobre el substrato de gneises, en el interfluvio entre el valle del Eresma (al noreste) y la vaguada del arroyo Clamores (al suroeste).

Fragmento del mapa geológico nacional a escala 1:50.000 (MAGNA) de la hoja 483 (Segovia) en el que se puede apreciar en posición central, rodeado por ortogneises glandulares (colores anaranjados), el afloramiento de conglomerados cenozoicos (número 33, en tonos beige). Fuente: Instituto Geológico y Minero de España (1991).

Sin embargo estas rocas sedimentarias detríticas (conglomerados) afloran y se observan con mucha dificultad, por lo llano del paraje y por la inexistencia de taludes y laderas en las que reconocer el depósito. Tan sólo se pudieron observar con claridad durante las obras de ampliación de la carretera de La Granja y la construcción de la rotonda del Pórtico Real.

Afloramiento de los conglomerados cenozoicos en la rotonda del Portico Real, durante las obras de ampliación de la carretera de La Granja, en la década de 1990.

Pero en estos días, gracias a la apertura del hueco de cimentación para la promoción urbanística Domus Aqua de la inmobiliaria Averon, situada tras el restaurante Pórtico Real y los depósitos de agua (ETAP de los Depósitos), entre las calles Sexmo de Cabezas, Sexmo de Lozoya, Comunidad y de los Depósitos, es posible tener una visión magnífica de estas singulares rocas.

Callejero de la manzana ubicada entre las calles Sexmo de Cabezas, Sexmo de Lozoya, Comunidad y de los Depósitos, donde se está construyendo la promoción Domus Aqua. Fuente: Google Maps.

En los taludes de la obra, allí donde aún no han sido cubiertos por los encofrados, se pueden observar unos 3 m de depósitos de conglomerados, dispuestos subhorizontalmente, en los que parecen reconocerse al menos dos niveles o bancos, aunque discontinuos: uno inferior de conglomerados matriz-sostenidos de cantos y bloques de dimensión decimétrica, de rocas ígneas graníticas (leucogranitos, monzogranitos, dioritas), con matriz arenosa y arcillosa de color anaranjado; y uno superior, también de conglomerados pero con matriz más arenosa y de color claro. En ambos parecen reconocerse algunas imbricaciones de los cantos y tenues laminaciones y estructuras de corriente. También aparecen niveles discontinuos de arenas y limos intercalados y con escasa continuidad lateral.

Estos conglomerados se depositaron en ambientes de abanicos aluviales torrenciales que, emergiendo desde los relieves de la sierra de Guadarrama, se dirigían hacia el centro de la cuenca del Duero, dejando sobre el piedemonte los conglomerados y, a medida que se alejaban de la sierra, progresivamente gravas, arenas, arcillas, limos y depósitos carbonáticos (calizas de los páramos) y evaporíticos (yesos de las facies Cuesta). Aunque no tienen elementos fácilmente datables ni contenido fosilífero conocido, se han atribuido al Mioceno por no contener clastos de carbonatos cretácicos, que se supone que fueron erosionados por los abanicos paleógenos.

Bloque diagrama de reconstrucción paleogeográfica idealizada de la provincia de Segovia durante el Mioceno, con los abanicos aluviales que emergían desde la Sierra y las corrientes fluviales que desembocaban en los lagos distales. Dibujo: Jorge Soler Valencia en «Las raíces del paisaje. Condicionantes geológicos del territorio de Segovia» (Díez y Martín Duque, 2005).

Las implicaciones geotécnicas de este depósito para la obra de edificación han sido diversas y positivas: al ser un depósito ripable, no ha hecho falta realizar microvoladuras (como en el cercano edificio Pinar II) ni picar la roca (como en el cercano edificio de los Juzgados), sino que se ha excavado con retroexcavadora con facilidad; pero como tiene cierto nivel de compactación, permite excavar taludes de más de 3 m de altura sin necesidad de micropilotar ni colocar muros y forjados; y con suficiente capacidad portante como para soportar las cargas de un edificio de varias plantas; además de ser porosos y no contener agua en el nivel freático hasta una profundidad próxima a la cimentación del edificio. Todo ventajas para la obra frente a las circundantes que, al estar fuera del afloramiento de conglomerados, se ven obligadas a lidiar con los resistentes gneises (piedra centenera) y sus acuíferos fisurales o fisurados.

Una última curiosidad: estos depósitos aparecen en la calle de los Depósitos. Por lo tanto, nos permiten ver los bolos al aire…de los depósitos (conglomeráticos) de la calle de los Depósitos (del agua) 😉