Artes y Ciencias son dos caras de la misma moneda. Distintas maneras de expresar nuestra creatividad que, poco a poco, se ha ido encasillando con el tiempo y el progreso científico-técnico en grandes bloques. Estos, a su vez, se han diversificado y subdividido en áreas, campos, subdisciplinas, etc. Todo ello, en una atomización del conocimiento que, en cierto modo, nos aleja de la inter y transdisciplinariedad, que caracterizaba a los antiguos filósofos, artistas y naturalistas y que es tan importante para comprender el contexto global de la Naturaleza y el Universo y su entorno social y humano. Soy consciente de que el título de este artículo parece un trinomio disparatado y casi absurdo. Pero, como expondré a continuación, espero que el lector comprenda su relación conceptual, ejemplificada en Alberto Durero y en su obra, combinando arte y ciencia. No es casualidad que de los 367 registros existentes sobre Durero en la reconocida base de datos Web of Science, el mayor número de ellos (194) correspondan a los campos del “Arte, Humanidades y otros temas relacionados”, pero 14 de ellos se encuadren en el campo de “Historia y Filosofía de la Ciencia” y 72 del total se clasifiquen en la Categoría general de “Ciencia y Tecnología”

Siempre me encantó Durero. Me pareció –y me sigue pareciendo– un personaje genial, enigmático y profundo en toda su obra. Por su belleza y calidad artística, y también por su creatividad, su carácter innovador y transgresor y su manera de combinar ámbitos aparentemente inconexos. A todo ello hay que unir el hecho de su agudeza al saber esconder, en el conjunto de muchas de sus obras, mensajes ocultos y misteriosos, como si intentara transmitir siempre algo más de lo que percibimos con la mirada, jugando y explorando con la capacidad interpretativa del receptor. Algo que, desde el 17 de enero se puede disfrutar en la exposición “Durero. Maestro del Renacimiento” en la Sala de Tapices del Torreón de Lozoya (Segovia). Pero, centrémonos en nuestro trinomio.

En 2006 escribí un artículo, junto con un colega de la Universidad Politécnica de Madrid, en el que proponía una nueva hipótesis geológica, concretamente mineralógica, para explicar el enigmático poliedro que aparece en el grabado Melancolía I de Durero. Acerca de él, ya se habían planteado distintas interpretaciones para intentar explicar su significado: geométricas-matemáticas, cosmológicas e incluso alquímicas. De acuerdo con nuestra hipótesis:

“Sin descartar otros posibles factores o motivaciones que pudieron contribuir a la incorporación de dicho sólido en el grabado, el poliedro representaría un elemento natural-geológico del mundo real, concretamente un cristal de alunita, a través del cual Durero intentó simbolizar algunas circunstancias sociales, religiosas y económicas que caracterizaron el final del siglo XV y el inicio del XVI.”

Melencolia I (B. 74; M., HOLL. 75) *engraving *24 x 18.8 cm *1514

Sintetizando las razones que nos llevaron a este planteamiento, justificando nuestra propuesta:

  • Existe una correspondencia total entre el enigmático poliedro de Durero y los cristales de alunita. De acuerdo con la orientación del cristal, el sólido de Durero muestra exactamente las caras 001, 1-12, 0-1-2 y –102 de este mineral.
  • Es bien conocido que Durero sentía una inmensa curiosidad por la Naturaleza, utilizando su espíritu enciclopédico para estudiar los seres vivos, animales y vegetales, con la misma pasión y rigor científico que aplicarían un zoólogo, un botánico o cualquier naturalista aunque su finalidad no fuera exactamente la misma. Muchas veces se olvida que la Naturaleza es, además de Biología, Geología. Por ello, tal vez, nadie se percató de la posibilidad de que el genial artista incorporara en su obra un elemento geológico (mineralógico): concretamente un cristal de alunita.
  • La alunita era, y es, una de las fuentes más importantes para la obtención de alumbre, descubierta en Tolfa (Italia) y un compuesto bien conocido por Durero por su uso en sus técnicas artísticas y la fabricación de pigmentos (en lo que fue un pionero).
  • Se podría decir que el alumbre era por sus aplicaciones e importancia un recurso estratégico de la época. Las principales explotaciones de alumbre estaban bajo el control del Vaticano y para defender sus beneficios económicos, los Papas calificaron los depósitos como un bien divino, amenazando con la excomunión a aquellos que adquirieran alumbre procedente de otros países. Durero fue un artista socialmente comprometido que manifestó claras diferencias contra este tipo de comportamientos, y mostró un profundo interés y apoyo a la doctrina reformista de Lutero.
Cristales de alumbre crecidos en laboratorio, orientados de forma similar al sólido de Durero. Créditos: dmishin

Todo ello, entre otras probables motivaciones, llevó a Durero a incorporar el cristal de alunita en Melancolía I con un tamaño exageradamente grande sugiriendo, tal vez, que podría estar reflejando sus bien conocidas críticas a la excesiva ambición de la jerarquía eclesiástica de la época, en relación con el comercio del alumbre y las indulgencias.

Pero, teniendo ya el binomio Durero-Geología ¿Qué tiene que ver esto con Marte? La razón es simple, aunque curiosa. Fue precisamente mi interés por la Mineralogía y por la exploración y búsqueda de vida en Marte lo que hizo que me interesara y fijara en el poliedro desde esta perspectiva geológica.

Desde 1987 venía estudiando la geología y los yacimientos minerales de la zona del Barranco del Jaroso, en Sierra Almagrera (Almería), una zona que propuse en 2002 como un lugar de especial interés para la exploración de Marte (lo que denominamos, un análogo planetario). Pues bien, en enero de 2004, aterrizaron en Marte dos rovers de la NASA: Spirit y Opportunity y el segundo encontró, por primera vez, jarosita. Un mineral importantísimo desde el punto de vista astrobiológico, pues requiere la presencia de agua líquida para formarse. Conocida la relación entre agua y vida, su hallazgo de Marte fue una evidencia importante acerca de la existencia de paleoambientes acuosos y puso esta zona del SE de España en la vanguardia científica internacional de la habitabilidad marciana. La jarosita, junto con la alunita, constituyen dos términos principales de una serie bien conocida de sulfatos (grupo de la alunita). Tanto alunita como jarosita son trigonales, aunque algunos cristales, principalmente los de alunita, se asemejan a romboedros cúbicos. Obviamente, esto hizo que correlacionara la alunita con el enigmático poliedro en una curiosa correspondencia y también una sorprendente paradoja. Si entre los siglos XV y XVI, Durero incorporaba ciencia en sus obras de arte, la ciencia del futuro, la geología y la exploración de Marte, nos permitía interpretar las ideas que bullían en la mente del genial pintor, grabador y dibujante renacentista alemán.   

Jesús Martínez Frías

Instituto de Geociencias, IGEO (CSIC-UCM) C/ Del Doctor Severo Ochoa 7. Edificio Entrepabellones 7-8, planta 4ª. 28040 Madrid. E-mail: j.m.frias@igeo.ucm-csic.es

https://www.icog.es/redespa/index.php/jesus-martinez-frias-cv-abreviado/

Cristales de alumbre crecidos en laboratorio, orientados de forma similar al sólido de Durero. Créditos: dmishin