Lean este nombre: Antoine Joseph Dezallier d’Argenville ¿A que no les suena de nada? Es posible que, salvo algun@s estudios@s y gente que ha investigado en historia de la Ciencia y de la Jardinería, nadie haya oído hablar de él.

Sin embargo, este francés, que vivió a caballo entre los siglos XVII y XVIII, es el principal ‘responsable’ de haber propuesto los criterios, patrones y clasificaciones con los que, unas décadas después, otros ordenaron dos elementos singulares de la Naturaleza segoviana: los Jardines del Palacio del Real Sitio de La Granja de San Ildefonso, y la Colección de minerales, rocas y fósiles de la Academia de Artillería de Segovia (COLACART).

¿Quién fue Antoine Joseph Dezallier d’Argenville?

Según la Wikipedia, Antoine Joseph Dezallier d’Argenville nació en París (Francia) el 1 de julio de 1680 y murió en la misma ciudad el 29 de noviembre de 1765. Fue un naturalista, abogado e historiador de arte francés. Maestro de la corte en 1733 y consejero del rey en 1743, trabajó en conjunto con Henri François d’Aguesseau.

Dezallier d’Argenville. Grabado de Vanghelisty en 1775,
de la pintura de Hyacinthe Rigaud, en 1719. Fuente: Wikipedia.

Dezallier d’Argenville y los Jardines de La Granja

Entre las múltiples obras que Dezallier d’Argenville nos dejó escritas, destaca «Théorie et pratique du jardinage«, que se conoció en 1709 en Francia, primero de manera anónima, y gozó de una gran popularidad. La segunda edición de 1713 ya se publicó con su nombre; y se tradujo al inglés en 1712, y al alemán en 1731. La mayoría de las ilustraciones eran de Jean-Baptiste Alexandre Le Blond, que figura como el autor en la 3ª ed. (1722).​ Parece el trabajo de un intelectual gentleman más que de un jardinero, como los textos previos franceses lo daban a entender, Dezallier d’Argenville lo trabajó más como un tratado de arquitectura, que de jardinero practicante. Como lo sugiere su título, el tratado se compone de dos partes:

  • Principios teóricos del arte de la fina jardinería. Considera los principios de situar la maison de plaisance relativa a sus jardines, técnicas de prefigurar figuras geométricas en parterres, avenidas y plantaciones formales de árboles (bosquets), y planificación de los pabellones de jardín y la ubicación de las esculturas, un elemento esencial en el jardín francés.
  • Sus aplicaciones prácticas. La segunda parte se aplica los principios de movimiento de tierras, terrazas y escaleras, y los sistemas hidráulicos necesarios para la construcción de juegos de agua: fuentes, cascadas, piscinas (bassins) y canales.

Pues bien, unos pocos años después, los jardineros franceses a los que Felipe V encargó el diseño y construcción de los Jardines de su nuevo palacio en San Ildefonso (Segovia), René Carlier, Étienne Boutelou, Étienne Joly y Étienne Marchand siguiendo la estela del gran André Le Nôtre, usaron este tratado de jardinería y sus propuestas de geométricos parterres, avenidas, bosquets, pabellones, terrazas, escaleras, sistemas hidráulicos, juegos de agua, piscinas, canales, el laberinto… para hacer lo que hoy disfrutamos tod@s en La Granja.

Plano de los jardines de la Granja 1725. Biblioteca Nacional de Francia. Fuente: «Como eran los jardines de La Granja de San Ildefonso hace cerca de trescientos años», publicado el noviembre 3, 2013 por Carlos de Iracheta.

De ahí que este desconocido (para la mayoría) naturalista francés sea el ‘responsable’ de la belleza y armonía de los Jardines del Palacio del Real Sitio de La Granja de San Ildefonso, sobre los que tantas obras se han escrito, incluido un reciente ensayo sobre su relación con las matemáticas.

Dezallier d’Argenville y la COLACART

Otra obra famosa de Dezallier d’Argenville fue el libro «L’Histoire naturelle éclaircie dans deux de ses parties principales, la lithologie et la conchyliologie» (1742); más conocido por su título abreviado: «La lithologie et la conchyliologie«. Como el título extendido indica, se trata de un compendio de Historia Natural en la que se habla fundamentalmente de las piedras (rocas, minerales, metales…) y las ‘conchas’ (malacología y fósiles), con detalladas clasificaciones basadas en sus características observables.

En aquella época, en Europa, rara era la persona culta, noble o adinerada que no poseyera colecciones de los más diversos objetos naturales, denominados entonces Gabinetes de Historia Natural. Entre ellos, en 1745 tan sólo una docena eran dignos de reseña, pasando años más tarde muchos de ellos a formar parte de museos de los monarcas europeos (Emperatriz de Rusia, Emperador de Austria y Reales Gabinetes de Madrid) o de academias y sociedades científicas (Academia de Bolonia, Sociedad Real de Inglaterra y Academia de Ciencias de París).

Por ello, en ese libro, Dezallier d’Argenville hace un repaso de los principales gabinetes o colecciones de Historia Natural que hay en la Europa de la época, entre los que destaca en España los de:

  • G. del Marqués de Villena, Duque de Escalona (Madrid).
  • Colección de D. Joseph Bermudez, Consejero del Rey.
  • Colección del Señor Hortega, Boticario de Madrid.
  • G. del Señor Juan Salvador, Doctor en Medicina y Boticario de Barcelona.
  • Colección de la Academia de Sevilla (incipiente).

Del tercero de ellos, el Gabinete del Señor Hortega, dice: «La colección del Señor Hortega, boticario de Madrid, demuestra que el maestro es docto en Historia Natural; no ha olvidado ninguna de las partes y puede enseñar a propósito de cada una, unas piezas muy curiosas.«

Pues bien, justo 75 años después de que Dezallier d’Argenville publicase «La lithologie et la conchyliologie«, el Teniente General D. Martín García de Loygorri como Director del Real Colegio de Artillería y Coronel General del Cuerpo de Artillería (1812-1822), propone la compra de parte de ese gabinete para ser utilizado como material educativo en el Real Colegio de Artillería en Segovia (actual Academia de Artillería). En una carta de fecha 20 de julio de 1817, dirigida al Secretario de Estado del Despacho de la Guerra, solicita la compra del ramo Mineralógico del Gabinete de Historia Natural de D. José Hortega y su sobrino, D. Casimiro Gómez Hortega.

Inicio de la carta contenida en el expediente de solicitud del General-Director García de Loygorri, para la compra del ramo geológico del gabinete de D. José Hortega por parte del Real Colegio de Artillería en 1817. Fuente: Archivo Histórico Militar de Segovia. En: Díez Herrero (1997 y 2005).

Compra que, por cierto, entraña una historia verdaderamente curiosa, que obligó al Ramo de la Guerra (el Ministerio de Defensa de la época) a tener que vender y fundir cañones de bronce en desuso para poder pagar la compra de la colección, que destinaron a la enseñanza de la «Mineralogía y Chimica Mineralogica» a los caballeros cadetes, necesaria para la fabricación de las pólvoras, las piezas de artillería y las municiones.

Cita a la obra de Dezalier D’Argenville en la carta contenida en el expediente de solicitud del General-Director García de Loygorri, para la compra del ramo geológico del gabinete de D. José Hortega por parte del Real Colegio de Artillería en 1817. Fuente: Archivo Histórico Militar de Segovia. En: Díez Herrero (1997 y 2005).

Y así fue cómo una colección de minerales citada en la obra y clasificada según los criterios de Dezallier d’Argenville pasó a formar el principal germen de la actual Colección de minerales, rocas y fósiles de la Academia de Artillería, que está considerada una de las más antiguas documentadas del mundo (patrimonio geológico mueble ELIGES 10), y de la que se han escrito numerosos trabajos (Díez Herrero, 1997, 2005 y 2017; entre otros), recursos didácticos e impartido conferencias divulgativas.

Otras contribuciones geológicas de Dezallier d’Argenville

Dezallier d’Argenville, como buen naturalista ilustrado, tiene muchas otras interesantes obras fruto de sus observaciones de historia natural e investigaciones paleontológicas, entre las que cabe destacar (recopilación en Wikipedia):

  • Enumerationis fossilium, quae in omnibus Galliae provinciis reperiuntur, tentamina (1751)
  • La Conchyliologie, ou Histoire naturelle des coquilles de mer, d’eau douce, terrestres et fossiles, avec un traité de la zoomorphose, ou représentation des animaux qui les habitent (2 volumes, 1752 ; 1757 ; 1780)
  • L’Histoire naturelle éclaircie dans une de ses parties principales, l’oryctologie, qui traite des terres, des pierres, des métaux, des minéraux et autres fossiles (1755). Las páginas 387 a 532 constituyen un capítulo titulado Essai sur l’histoire naturelle des fossiles qui se trouvent dans toutes les provinces de France, que constituye la traducción corregida y aumentada del catálogo que publica en latín en 1751 con el título Enumerationis fossilium, quae in omnibus Galliae provinciis reperiuntur, tentamina.

Un equipo de entusiastas de la Historia de la Geología (algunos de reconocido prestigio) está trabajando toda esta información para sacar a la luz las repercusiones que la obra de Dezallier d’Argenville tuvo en la Historia Natural, y en particular en las Ciencias de la Tierra, de la España de los siglos XVIII y XIX. Os mantendremos informados en esta página de sus avances y hallazgos.