El sábado 24 de octubre de 2020 (víspera de San Frutos, patrón de Segovia y su tierra) la lámina de agua de gran parte del lago Alonso, una laguna artificial resultado del afloramiento de agua subterránea en el hueco abierto por una antigua explotación de áridos de machaqueo (cantera de La Zarzuela o Las Romeras, Parque del Alto Clamores, Barrio de Nueva Segovia, Segovia), ha amanecido cubierta con una extensa capa de espuma procedente del vaciado intencionado de uno o varios extintores de incendios, que también fueron arrojados al agua.

Esta gamberrada, que quizás legalmente no sea un delito por la entidad del acto vandálico, sí que es un claro reflejo de la falta de respeto hacia el entorno natural y, en definitiva, una pérdida del sentido común. No se trata de la típica chiquillería de destrucción o vandalización de mobiliario urbano (farolas, bancos, papeleras, paneles…), tristemente frecuentes en el entorno del Alto Clamores desde su adecuación como parque periurbano; en esta ocasión requería premeditación (‘conseguir’ extintores de incendios, que no hay en el entorno) y alevosía (acercarse hasta el lago para vaciar su contenido). Está hecho ex profeso y no por descuido o sin querer.

Es cierto que, como bien puntualiza nuestro colega Ángel Salazar (Área de Patrimonio Geológico y Minero del IGME), esta acción no ha dañado directamente el patrimonio geológico ni la geodiversidad presentes en este espacio (afortunadamente), clasificado como lugar de interés geológico desde 1991 y recientemente como entorno con lugares de interés geológico para la educación ambiental en Segovia (ELIGES 01). Precisamente ahora, que diferentes iniciativas de las asociaciones culturales (Asociación Segoviana de Aficionados a la Mineralogía, Asociación Geología de Segovia), programas municipales (Segovia Educa en Verde) y los centros educativos (Cooperativa de enseñanza Alcázar de Segovia, IES Felipe VI…) están haciendo un uso didáctico y divulgativo de estos espacios, además con carácter innovador pedagógicamente a nivel nacional e internacional.

Pero no es menos cierto que ha producido un impacto negativo en la calidad de las aguas de la laguna, que es la expresión superficial de la superficie freática del acuífero fisurado o fisural con el que está conectada, produciendo la contaminación tanto de las aguas superficiales como subterráneas.

Y asociada a esta contaminación de las aguas, el deterioro de las comunidades bióticas que se relacionan con la laguna, tanto vegetales (fitoplancton, vegetación herbácea y arbustiva de las márgenes y el fondo de la laguna) como animales (zooplancton, entomofauna, anfibios y piscifauna). A parte de las cuestiones estéticas por la presencia de la propia lámina de espuma y su repercusión en actividades de ocio y tiempo libre, como la pesca recreativa que practican jóvenes y mayores en la laguna desde hace décadas.

En definitiva, aunque siendo estrictos no se haya visto afectado el patrimonio geológico y la geodiversidad, sí se ha dañado su entorno, y con ello las condiciones de observación y la propia valoración del lugar de interés geológico. Esperemos que las autoridades pongan atención en la prevención y vigilancia de estas acciones vandálicas, que en los últimos años se están concentrando en los entornos con lugares de interés geológico de Segovia, como la Senda de los Molinos (reiteradamente ‘grafiteada’ y con destrucción de los paneles), el Valle del Clamores (graffiti, basura y desprendimientos inducidos) o, ahora, el Lago Alonso.

REPERCUSIÓN MEDIÁTICA DEL VERTIDO DE ESPUMA DE EXTINTORES EN EL LAGO ALONSO (24 Y 25 DE OCTUBRE DE 2020)

https://www.eldiasegovia.es/Noticia/Z8A375693-F131-DE3A-5A7D65577851661C/202010/Vacian-extintores-contaminando-el-agua-del-Lago-Alonso

https://cadenaser.com/emisora/2020/10/24/radio_segovia/1603562939_280734.html