¿Qué es lo más sagrado para los segovianos?

Aunque para estos temas no suele haber rankings, a buen seguro que para los segovianos cristianos católicos, entre los sitios más sagrados de la ciudad y provincia, se encuentra el Altar Mayor de la Catedral, donde se ubican parte de las reliquias de San Frutos, San Geroteo y, por supuesto, el Sagrario.

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Y ¿qué tiene que ver esto con la geología y los fósiles?

Mucho, porque resulta que el retablo de este Altar Mayor, construido a finales del siglo XVIII con rocas traidas de diversos lugares de España, tiene una mesa de altar, sobre la que se ubica el Sagrario, formada por tres grandes losas de un mármol, procedente de Córdoba, que están repletas de restos fósiles de arqueociatos, unos organismos marinos, parecidos a las actuales esponjas, que vivieron mayoritariamente en el Cámbrico inferior (entre hace 541 y 521 millones de años antes del presente).

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Así pues, aunque parezca increíble, los elementos más sagrados para los segovianos, el altar donde se ubica temporalmente la imagen de la patrona de la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia, la Virgen de la Fuencisla, está repleto de fósiles que se encuentran entre los organismos pluricelulares más antiguos de España.

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La presencia de estas rocas de Córdoba entre las calizas y mármoles del Altar Mayor de la Catedral es conocida desde hace tiempo, pues su proceso de construcción fue relatado por el canónigo Grijalva en un manuscrito del siglo XIX, que posteriormente fue transcrito y publicado en la revista Estudios Segovianos (Hernández Otero, 1952), y luego magníficamente desarrollado por la Dra. Tárraga en un artículo en la revista Roc Maquina, en el que se documenta además un curioso lapidario con 19 muestras de roca, que se utilizó para seleccionar las distintas muestras por sus propiedades (color, resistencia…), y que se conserva en el Archivo de la Catedral. Con posterioridad, la existencia del lapidario fue citada en los libros “Las raíces del paisaje” (2005) y “De roca a roca” (2011), como una parte del patrimonio geológico mueble de nuestra ciudad. Lo que sí que es totalmente novedoso es la confirmación de que los fósiles que contiene el mármol de Córdoba son de arqueociatos, y no de otros organismos más modernos como rudistas mesozoicos, con los que se podrían confundir a primera vista por ojos inexpertos.

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Reconocidos paleontólogos vienen a Segovia a ver esto

El pasado viernes 11 de marzo de 2016, se desplazaron hasta Segovia dos reconocidos especialistas a nivel español y mundial en arqueociatos, el Dr. Antonio Perejón (Instituto de Geociencias, Consejo Superior de Investigaciones Científicas) y la Dra. Silvia Menéndez (Museo Geominero, Instituto Geológico y Minero de España). Con los pertinentes permisos del Cabildo Catedralicio (gracias a la colaboración del Dean Presidente del Cabildo, D. José Antonio Velasco), accedieron al Altar Mayor y estuvieron reconociendo estos restos fósiles para documentarlos gráficamente y realizar las mediciones de sus densidades y tamaños. Ante la lógica imposibilidad de realizar un muestreo de la roca para su reconocimiento en lámina delgada y la clasificación taxonómica de los arqueociatos, en esta visita preliminar también se reconocieron restos de montículos de organismos microbianos unicelulares, que acompañaban a los arqueociatos en esos fondos marinos del Cámbrico.

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El interés de documentar esta roca y sus restos fósiles radica en que no se conoce con exactitud la situación de los afloramientos in situ en los que se ubicaban las canteras de las afueras de Córdoba, ya que la intensa explotación o bien el paso del tiempo han borrado las huellas de las explotaciones. Por lo tanto, estos monumentos construidos con las rocas, entre los que también se encuentran algunos elementos del Palacio Real de Madrid o el transparente de la Catedral de Toledo, son los únicos lugares donde se pueden reconocer estos restos fósiles, que sirven para reconstruir los ambientes de los mares del Paleozoico Inferior de la costa septentrional de Gondwana y conocer más detalles sobre su paleoecología y taxonomía.

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Aprovechando la visita, y gracias a la amabilidad y las facilidades dadas por el archivero de la Catedral (Dr. Bonifacio Bartolomé), los expertos también reconocieron el lapidario que conserva parte de las muestras de los mármoles, entre ellas una del mármol cámbrico de Córdoba (“de Cordova”, según figura en la etiqueta trasera de la placa del lapidario) y que también presenta arqueociatos a pesar de la reducida dimensión de la muestra.

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Así pues, una vez más, nuestro inmenso y variado patrimonio histórico-artístico, en este caso religioso, es una fuente de información para los estudiosos de las ciencias de la Tierra, y atrae a Segovia a los más reconocidos expertos en distintas disciplinas de la Geología, que a buen seguro citarán estas fuentes en sus futuras publicaciones científicas y divulgativas. Gracias a todos por trabajar en la geología segoviana y por posibilitarlo.