El mes de marzo de 2018 ha sido un periodo especialmente lluvioso, con el paso de sucesivas bajas ciclónicas (…Enma, Félix, Gisele, Hugo…), que unidas a las nevadas de enero, las heladas de febrero y los nuevos frentes de inicios de abril, han dejado en el centro peninsular precipitaciones superiores al centenar de litros por metro cuadrado, temperaturas bajo cero y vientos intensos.

La consecuencia inmediata ha sido que los afloramientos rocosos, que llevaban meses en condiciones de sequía y con baja humedad, han sufrido humectaciones bruscas, fenómenos de crioclastia efectiva (o gelifracción, por el efecto de cuña del agua de poros y fisuras al congelarse) y presiones asociadas a los vientos.

Y las consecuencias no es han hecho esperar: decenas de movimienos del terreno (mass movements, en terminología anglosajona) se han desencadenado en las laderas y taludes de los valles y relieves de la provincia de Segovia. Por ejemplo, se han reactivado los deslizamientos rotacionales y flujos de barro del talud izquierdo de la carretera de La Velilla a Pedraza; los deslizamientos superficiales en los taludes de la rotonda de conexión de la carretera a Hontanares desde la carretera de Arévalo, en las proximidades del Casino de La Unión (Valverde del Majano); y desprendimientos en los taludes de la trasera de San Medel hacia Encinillas.

 

Pero especialmente intensos han sido los efectos en el entorno de la ciudad de Segovia, alguno de ellos con alcances y afecciones a áreas urbanas y periurbanas, con el consiguiente riesgo para la población, las infraestructuras y las edificaciones. Sirvan como ejemplo los situados en:

1) Trasera de la Escuela de Capacitación Agraria (Centro Ecuestre de Castilla y León), en el camino de Lobones a la altura de la fuente del Zorroclín: desprendimiento con caída de grandes bloques de conglomerados paleógenos formando antiguos relieves turriculares. Casi afecta al camino y las próximas instalaciones del aparcamiento del Centro Ecuestre.

 

2) Trasera del Colegio Carlos de Lecea en el Tejerín (barrio de la Estación de Ferrocarril): avalancha de rocas y tierras afectando a los antiguos frentes de explotación de areneras de arenas silíceas y su montera de areniscas intermareales de edad Cretácico Superior, alcanzando el borde la valla del colegio y paseos por las lastras en coronación.

 

3) Ladera de Santa Lucía (Paseo de Santo Domingo) hacia la Huerta del Baño (San Lorenzo): flujo de barro y tierras superficial con circulación de flujos  hiperconcentrados, que afectaron a varios árboles y una senda peatonal.

 

4) Cimentación interior de la muralla en la puerta de San Cebrián: desprendimiento de bloque de arenisca dolomítica de edad Cretácico Superior, afectando a la cimentación y próxima a la carretera y escaleras peatonales.

5) Ladera bajo la cuesta de los Hoyos frente a La Hontanilla (huertos de ocio, Valle del Clamores): desprendimiento de bloque de dolomía arenosa afectando a varios árboles y una zona frecuentada para botellón por adolescentes (a pesar de los carteles de prohibición y advertencia).

 

Todos estos movimientos del terreno y otros muchos más de menores dimensiones, han sido inventariados, documentados y serán incorporados a las bases de datos de la actividad “A todo riesgo. Convivir con los desastres geológicos cotidianos” y propuestos para la base de datos georreferenciada MOVES, de movimientos del terreno en España (Instituto Geológico y Minero de España).

 

Nota: desde la página web de Geología de Segovia se agradece a los múltiples informantes que han descubierto y hecho públicos muchos de estos movimientos, como Alberto Díez, Carlos de Miguel o Álvaro Pinela.