Siempre hemos oído comentar, con una mezcla de curiosidad, sorpresa y admiración, que para lo reducido de la población segoviana (actualmente apenas 150.000 residentes en la provincia, de los que 54.000 viven en la capital), existe un elevado número de personas que se han dedicado y se dedican al estudio de las Ciencias de la Naturaleza en general, y de la Geología en particular. Vamos, que somos much@s geólog@s para las pocas personas que hay en Segovia.

Buena prueba de ello es que no hay promoción del grado o licenciatura en Geología de las universidades Complutense o de Salamanca sin su correspondiente pareja o trío de segovian@s; la Asociación de Aficionados a la Mineralogía (ASAM), una de las primeras y más numerosas asociaciones de vocación geológica, nació en Segovia en 1987 y llegó a contar con más de 130 soci@s; y la actual asociación Geología de Segovia, supera el centenar de asociad@s. Por no hablar de las actividades científicas, profesionales y divulgativas de la Geología que se desarrollan en Segovia desde hace más de 30 años.

Sería complejo analizar las causas de esta afición o querencia de l@s segovian@s por las Ciencias de la Tierra. Quizás la proximidad a Madrid, con sus universidades, centros de investigación y sociedades geológicas, que tienen en la provincia de Segovia una de sus zonas de campo y estudio desde hace más de dos siglos. Quizás la diversidad y riqueza geológica de la provincia, que se presta a su estudio y las profesiones de su aplicación práctica. O quizás porque siempre ha existido una pequeña burguesía industrial local, e incluso una aristocracia de provincias, que ha tenido gusto por cultivar las Ciencias Naturales.

Lo que sí que es incuestionable es que esta presencia de segovianos en las promociones de las carreras de Ciencias Naturales se remonta a los orígenes de estas titulaciones universitarias. Y para muestra un botón: la promoción que se licenció en el curso 1904-1905 de la Universidad Central (de la que es heredera la actual Universidad Complutense de Madrid), tenía 11 alumnos; y de ellos, nada menos que dos (el 18%) eran originarios o residentes en Segovia: Manuel Jerónimo Barroso y Jacobo Hontoria González. Además tuvieron como profesores insignes geólogos, como Salvador Calderón (profesor en el Instituto de Segunda Enseñanza de Segovia durante un par de cursos en la década de 1880) y Lucas Fernández Navarro.

Orla de Ciencias Naturales, Universidad Central de Madrid. Curso de 1904-1905. Imagen: Archivo MNCN, sig. ACN008/001/15729. Fuente: Carmen Martínez (2021), El Museo y la Universidad, unidos por las Ciencias Naturales.

¿Y qué fue de los naturalistas segovianos de la promoción 1904/1905?

Sin haber realizado una investigación biográfica, sino sólo a partir de una búsqueda básica en Internet, hemos podido averiguar que los dos segovianos que se licenciaron en Ciencias Naturales en 1905 en la Universidad Central, siguieron caminos divergentes, pero en cierto modo paralelos:

Manuel Jerónimo Barroso

Tras licenciarse, Manuel Jerónimo siguió vinculado al mundo de la Academia, primero desarrollando investigaciones del ámbito de los briozoos, con diversas estancias en centros nacionales (pensionado en la Estación de Biología Marina de Santander en 1906, 1910 y 1911); y luego con una carrera de profesor universitario que le llevaría a ocupar una cátedra en la Universidad de Salamanca (1913).

Publicó varias obras sobre los briozoos: «Contribución al conocimiento de los Briozoos marinos de España» (1915); «Notas sobre briozoos españoles» (1919); y un artículo titulado «Notas sobre briozoos del Mediterráneo» en el Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural (1925). Además del «Programa de un curso elemental de Historia natural» (Salamanca, 1923).

Haeckel bryozoa

Durante su etapa de catedrático en Salamanca, en octubre de 1933, mantuvo una interesante correspondencia con Cándido Bolívar sobre los problemas de espacio en el Instituto de Salamanca, que ha sido publicada en un libro recopilatorio.

Revista Salamanca, Mundo Gráfico, Por la cultura española.1913

Su vinculación con la Universidad de Salamanca y su provincia fue tal que incluso realizó buena parte de las fotografías de obras etnográficas sobre el traje tradicional salmantino.

El Traje Regional Salmantino (1940). Texto de Don A. García Boiza y fotografías de Don Manuel Jerónimo Barroso.

Jacobo Hontoria González

Parece ser que después de licenciarse, como tantos otros de esta titulación de Ciencias Naturales (y aún hoy en día much@s geólog@s y biólog@s), dirigió sus pasos hacia la docencia en institutos de enseñanza secundaria. Le localizamos en noviembre de 1928 entre los miembros del primer Claustro de profesores que inaugura el Instituto Local de Segunda Enseñanza de Arrecife en Lanzarote (actual IES Blas Cabrera Felipe). En el Magisterio Español, periódico de instrucción pública, de 19 de mayo de 1932 aparece el Decreto de 17 de mayo por el que se le nombra Secretario del Instituto Elemental de Noya (A Coruña), como profesor que es de este centro. Publicó en 1933 la «Memoria del curso de 1931 a 1932 leída en la solemne apertura del curso de 1932 a 1933», como Secretario del centro. Posteriormente, tras la Guerra Civil, aparece como Director de ese Instituto en los listados de profesores depurados por el franquismo; si bien fue confirmado en su puesto por Resolución de 30/4/1941. Y finalmente aparece como coeditor de la revista Balbuena (de carácter literario) publicada en el Instituto de Enseñanza Media de Valdepeñas (Ciudad Real), entre los años 1945 y 1952.

Agradecimiento: esta web desea agradecer, una vez más, la labor de revisión y sugerencias realizadas por la Dra. Isabel Rábano (Instituto Geológico y Minero de España, IGME-CSIC).