Las obras públicas siempre han tenido una relación dispar y antagónica con el patrimonio geológico: por un lado, los movimientos de tierras pueden poner al descubierto nuevos lugares de interés geológico, antes enterrados o cubiertos por la vegetación o el suelo edáfico; pero por otro, los desmontes y terraplenes destruyen o tapan otros elementos del patrimonio geológico.

Ejemplos paradigmáticos de ello son los yacimientos paleontológicos y paleoantropológicos de la Sierra de Atapuerca en Burgos, donde la excavación de las trincheras de un ferrocarril minero puso al descubierto los rellenos kársticos que contienen los fósiles, pero a su vez destruyeron de forma irrecuperable una parte de los mismos. A otra escala, en Segovia, ocurrió algo semejante con el lugar de interés geológico (depósitos de paleoinundaciones pleistocenas del río Eresma) asociado al yacimiento arqueológico del Abrigo del Molino, que fue descubierto gracias al trazado de las obras un colector de aguas residuales en la década de 1980s, pero que a su vez destruyó buena parte del yacimiento.

Evolución en el tiempo de la formación del yacimiento arqueológico del Abrigo del Molino (viñetas 1 a 12; conteniendo el LIG de los depósitos de paleoinundaciones pleistocenas del río Eresma en Segovia, viñetas 3-4), y su descubrimiento y destrucción parcial debido a las obras de instalación de un colector de aguas residuales (viñetas 13 a 15). Tomado de Álvarez-Alonso et al. ( 2018).

En el caso de las obras asociadas a la construcción inicial de la carretera de circunvalación de la ciudad de Segovia (SG-20) y su actual desdoblamiento como autovía, la apertura de trincheras y excavación de taludes ya puso en su momento al descubierto numerosos afloramientos de alto interés geológico: rocas singulares (diferentes tipos de gneises, rocas de silicatos cálcicos, mármoles, granitoides, cuarzoarenitas, arcillas, dolomías, margas, areniscas dolomíticas, calizas, conglomerados…), estructuras tectónicas (pliegues, fallas, bandas miloníticas, sistemas de diaclasas…), estructuras sedimentarias (laminaciones cruzadas, paleocanales, discordancias y discontinuidades…), yacimientos minerales (calcita, turmalina, cuarzo, palygorskita…), yacimientos paleontológicos (invertebrados marinos cretácicos, vertebrados cuaternarios), elementos y facetas geomorfológicas (bolos y tors graníticos, cuevas, peñas gnéisicas, gargantas, cañones), diques, filones, venas… Incluso las obras mejoraron las condiciones de afloramiento de sucesiones y formaciones geológicas que permitió el levantamiento de nuevas columnas estratigráficas en los sedimentos cretácicos (tesis doctoral del Dr. Javier Gil, UAH), como la situada entre El Sotillo y La Lastrilla (P.K. 3), o entre Peladera y Perogordo (P.K. 12-14).

Hasta tal punto, que se pudo hacer una ruta por la circunvalación (a realizar en vehículo de motor por la carretera; o andando y en bicicleta por los caminos de servicio), con numerosos lugares de interés geológico reconocibles en los diferentes puntos kilométricos (P.K.s) y salidas-accesos de las conexiones con otras carreteras o autopistas. Todo ello gracias a que el trazado de la circunvalación recorre buena parte de los conjuntos geológicos del entorno de la ciudad de Segovia, y en ocasiones en direcciones perpendiculares a su desarrollo (como ocurre en las cuestas de materiales cretácicos), que facilitan la observación de las sucesiones sedimentarias, las formaciones pétreas y sus estructuras.

Mapas topográfico (Iberpix, IGN) y geológico (MAGNA, IGME) del entorno de la ciudad de Segovia, con el trazado de la circunvalación (línea morada sobre el mapa geológico), cruzando la mayor parte de las formaciones geológicas presentes en este entorno.

Pero las obras originales de construcción de la circunvalación y las actuales de desdoblamiento también han modificado profundamente algunos de estos lugares de interés geológico, porque el retranqueado de los taludes ha mejorado las condiciones de observación de algunos de ellos (diques de leucogranitos aplíticos de las proximidades del viaducto sobre el río Eresma, San Cristóbal de Segovia; P.K. 7); pero ha destruido algunos afloramientos con concentraciones de minerales singulares (placas métricas de palygorskita, en su variedad ‘cuero de montaña’, de la salida hacia San Cristóbal de Segovia; P.K. 6) o las concentraciones de enormes geodas de calcita cristalizada y restos fósiles de rudistas cretácicos del P.K. 3, que fueron machacadas como áridos para la obra.

Moldes de rudistas marinos cretácicos a punto de ser machacados para áridos en las obras de desdoblamiento de la circunvalación de Segovia (SG-20).

Incluso una vez treminado el movimiento de tierras principal, en la fase final de la obra, se están produciendo alteraciones del patrimonio geológico y sus condiciones de observación. Es lo que ocurre con las tareas de la mal entendida de adecuación de taludes y terraplenes, que muchas veces conlleva la cobertura de los afloramientos o su destrucción. En ocasiones, para mejorar la estabilidad y ‘maquillar de verde’ los taludes rocosos, se trata de implantar mallas de retención de desprendimientos de rocas, mantas y láminas, o revegetaciones e hidrosiembras forzadas, que cubren los lugares de interés geológico. Es lo que ha ocurrido, por ejemplo en el P.K. 1 de la circunvalación, entre los términos municipales de Bernuy de Porreros y La Lastrilla, donde interesantes y muy didácticos rellenos kársticos en cavidades de dolomías y areniscas dolomíticas (algunos asociados a fallas y diaclasas), han sido cubiertos por innecesarias mantas vegetales para supuestamente facilitar la revegetación de esos taludes inclinados, geotécnicamente estables, sin necesidad de estas actuaciones de maquillaje que cubren el patrimonio geológico.

Un plan preventivo de protección del patrimonio geológico en el proyecto de obra (prediciendo los impactos sobre los LIG), diseños de recuperación de taludes con técnicas de restauración geomorfológica (como el método ‘Talud Royal’, muy implantado en Francia y Cataluña), y labores de seguimiento de la misma por parte de personal especializado en la geología local y la gestión del patrimonio geológico hubieran evitado la destrucción o deterioro de algunos LIG, a la vez que hubieran mejorado las condiciones de observación y aprovechamiento científico, didáctico y divulgativo de otros muchos. Esperemos que en el futuro se tengan también en cuenta este tipo de aspectos en la planificación, diseño y ejecución de las obras públicas.