De la Piedra Centenera al Gneis

Minicrónicas gráficas semanales de un geólogo segoviano en Suiza (I)

Los geólogos y las geólogas segovian@s (y todos los verdaderos aficionados a la Naturaleza de forma integral, incluyendo gea, flora y fauna) estamos muy acostumbrados a ver, sobre todo en el Guadarrama Central y Oriental y sus piedemontes, afloramientos de ‘Piedra Centenera’, esa roca metamórfica de alto grado compuesta fundamentalmente por cuarzo, feldespatos (potásicos y plagioclasas) y micas (moscovita, biotita…), que técnicamente se denomina en la geología moderna con término ‘Gneis’, o ‘Neis’, si consideramos que lo que se traspasa entre idiomas es la pronunciación (fonema) y no la forma de escribirlo (morfema).

Es habitual que en todas las actividades divulgativas y didácticas que se organizan en Segovia desde hace décadas (Geolodía, Hidrogeodía, A todo riesgo, GeoArqueoloDía, Etnogeodía, San Frutos geólogo…) se explique al público general el origen de ambos términos:

  • Piedra Centenera (o ‘Centellera’, por los brillos o centellas de las micas), al generar suelos tan pobres sobre ella, que se solían dedicar a monte forestado o a pastos ganaderos, porque tan solo se podía cultivar con ciertas garantías de exito, el centeno o el lino. Su nombre se usaba en contraposición a la Piedra Berroqueña (granitoides), la Piedra Triguera o Caliza (rocas carbonáticas, como calizas, dolomías, margas y areniscas dolomíticas) y a la Toba o Tobizo (caliche o arenisca con cemento carbonático).
  • Gneis (o ‘Gneiss’, ‘Gneise’ o ‘Gneisto’), vocablo de origen anglosajón, con uso en inglés al menos desde 1757; y que se cree que procede del alto alemán medio ‘gneist’, que significa ‘chispa’, por los destellos y brillos que producen algunos minerales (como la mica moscovita y biotita) en las superficies de corte asociadas a la foliación metamórfica, que le dan una apariencia ‘chispeante’.

Pues bien, cuando una persona acostumbrada a ver gneises guadarrameños del Macizo Ibérico (zona Centroibérica) viaja al extranjero, lo que menos se puede esperar es que sean igualmente abundantes y usados con profusión (incluso ‘venerados’ como roca ornamental, se podría decir) en otros lugares de Centroeuropa.

Es el caso del Cantón de los Grisones, donde se encuentra el Parque Nacional Suizo en plenos Alpes, a caballo entre Suiza, Italia y Austria. Allí, en algunos de los valles de las comarcas del río Inn y sus afluentes (Engiadina Bassa, Val Müstair, Clemgia, Spöl…) afloran rocas metamórficas e ígneas de la antigua microplaca de Apulia, que pasaron por el metamorfismo regional varisco en el Paleozoico como el Macizo Ibérico, antes de quedar tectonizados y englobados en el orógeno Alpino a lo largo del Cenozoico.

Como en el Guadarrama, en los Alpes de los Grisones hay gneises de todas las composiciones mineralógicas, texturas y estructuras; desde leucogneises, gneises mesocráticos y melanocratos, foliados planarmente, bandeados, glandulares, crenulados, etc.

Y, como en el Guadarrama y su piedemonte, tradicionalmente en los Alpes suizos estos gneises se han utilizado como material de construcción, fundamentalmente como piedra de mampostería y sillarejo en vallados y edificios de las zonas rurales, no con pocas dificultades en el aparejo de los dinteles de puertas y ventanas por su irregular corte en favor de la foliación y sus estructuras.

Incluso se emplearon gneises, a diferencia del Guadarrama donde se usaban preferentemente los granitoides, para la fabricación de piedras de molino, igualmente con las irregularidades de la foliación y el crenulado.

Llegando a utilizar esta roca hasta sus ‘últimas consecuencias’, o sea en las lápidas de las tumbas de los cementerios, donde colocar los epitafios.

Pero, en lo que nos ganan por goleada, es en el uso actual de esta roca en la arquitectura y decoración modernas, en las que se utiliza con profusión y un gusto exquisito en todas partes y lugares. Desde las fachadas y patios exteriores

Hasta la decoración de jardines y patios interiores

Pasando por solados del interior de los edificios con planchas pulidas o apomazadas…

Por no hablar de los detalles de decoración como tiestos y macetas de jardineras o incluso los ceniceros de las terrazas de bares y restaurantes…

O sirviendo de pie o pedestal a las carísimas esculturas de madera de pino cembro (Pinus cembra), símbolo del Parque Nacional Suizo, que los turistas compran como recuerdo por su característico olor como ambientador natural.

Llevando los gneises a los sitios más íntimos e insospechados

En definitiva, una misma roca, con dos nombres vernáculos distintos, utilizada por dos entornos culturales desde hace siglos (o incluso milenios), pero que en uno de ellos (Segovia) todo quedó en la tradición de los vallados de piedra seca (en claro declive y destrucción) y modernamente en machacar la piedra centenera para fabricar áridos para construcción; mientras que en la otra cultura (Suiza) se ha retomado el uso de esta roca en diversos espacios que dan singularidad y mezcla de tradición y modernidad a su arquitectura.

Financiación: la serie “Minicrónicas gráficas semanales de un geólogo segoviano en Suiza» (artículos-entradas I a XV) ha sido posible gracias a una estancia de investigación financiada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (Gobierno de España) concediendo una ayuda-subvención para estancias de profesores e investigadores sénior en centros extranjeros, incluida en el Programa «Salvador de Madariaga», convocatoria 2023 (PRX23/00172). Y a la Fundación Hans Sigrist de la Universidad de Berna, por la ayuda suplementaria para profesores visitantes que son invitados por un miembro de la Universidad de Berna para desarrollar investigación en esta universidad.

geologiadesegovia.info
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