La línea de ferrocarril que conecta Cercedilla con Segovia lleva más de 150 años funcionando. Por ella se han desplazado personajes tan ilustres como Giner de los Ríos, Machado… y naturalistas y geólogos de la talla de Salvador Calderón, Francisco Quiroga, José Macpherson, Eduardo Hernández Pacheco, José María Fúster, por citar algunos. Su trazado, tras salir de la vieja estación de Segovia enseguida transcurre por el piedemonte de la Sierra de Guadarrama sirviendo de eje para la observación del paisaje más típico de nuestra provincia: la meseta hacia el norte y la Sierra y su piedemonte al Sur. Pero también esta vía de comunicación ha sido actor protagonista en una historia que vertebra territorios, sirve de nexo de unión entre vecinos y ha permitido viajar a bolsillos despoblados.
Segovia y el valle de Tejadilla
Desde que el tren sale de Segovia se van atravesando Lugares de Interés Geológico además de emplazamientos de excepción para su observación. La propia estación de Segovia contiene interesantes ejemplos de deslizamientos de ladera, tan importantes que en los últimos años han sido parada obligatoria de las distintas ediciones de la excursión de la Semana de la Ciencia “A todo riesgo”. La vía del tren atraviesa el arroyo Tejadilla y deja al norte el valle del mismo nombre; abandona a su suerte también a la antigua vía que unía la capital del Eresma con Medina del Campo. Esta será una gran vía verde (algún día) y una de las pocas que atraviesa un Lugar de Interés Geológico, el valle de Tejadilla. En 2011 este lugar fue el escenario del geolodía y donde se puso de manifiesto su valor didáctico. Es necesario recordar que entonces se reunieron más de trescientas cincuenta personas, y todas quedaron satisfechas con el recorrido; así que algo interesante debe tener.

Las lastras de Peladera
Tras abandonar los últimos edificios de Segovia, desde el tren se observan a mano derecha, según el sentido de la marcha, las laderas de las lastras de Peladera hasta Hontoria. En ellas llaman la atención las antiguas areneras y barreros, de donde se extrajeron las arcillas cretácicas para la fabricación de materiales cerámicos (ladrillos, tejas, loza, artesanía…); aún se conservan las chimeneas de los hornos de dos antiguas fábricas: la Innovadora, de la familia Carretero, en las proximidades del Puente de Hierro, hoy como elemento decorativo dentro de una urbanización; y Peladera, en el paraje del mismo nombre, que también conserva buena parte de los edificios fabriles. En estas antiguas areneras, decenas de promociones de estudiantes de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid, han venido a medir paleocorrientes en las estructuras (laminaciones cruzadas de dunas subacuáticas) que formaron en su lecho los ríos entrelazados cretácicos que depositaron las arenas y arcillas. Además se observan paleosuelos ferruginosos, que desde el tren aparecen como niveles de tonos anaranjados y rojizos.
Revenga, Soto de Revenga
La trinchera que encajona la vía no lo deja ver con nitidez, pero tras atravesar la localidad de Hontoria, se rodea el Soto de Revenga un excelente ejemplo de esta entidad paisajística que tanto abunda en la provincia de Segovia. Los “sotos” son característicos por ser una zona del piedemonte donde la roca se encuentra muy fracturada y se encuentra agua a muy poca profundidad, lo que facilita que albergue árboles como los fresnos, pero también zonas de intensa explotación ganadera.
Las Navillas y la Mujer Muerta
Tras atravesar Ríofrío, el tren circula paralelo al macizo de la Mujer Muerta, impresionante en invierno y lleno de leyendas durante todo el año. Desde el tren se pueden observar los característicos canchales de su ladera norte, formados por la acción del hielo en los largos meses de invierno que cubren de nieve y hielo esta zona de la Sierra. Las rocas, una vez rotas, caen por acción de la gravedad y se acumulan en la base. Un buen ejemplo geomorfológico de cómo las avalanchas de nieve y el deslizamiento de bloques sobre nieve o hielo mueven estos derrubios ladera abajo.
La Losa-Ortigosa del Monte y su Berrocal
Si bien es cierto que desde el mismo tren se pasan varios buenos ejemplos de berrocales (como el de la Peña del Hombre en Otero de Herreros), en esta ocasión lo mejor es bajarse del tren y darse un paseo hasta el berrocal de Ortigosa. Se trata de un pequeño espacio lleno de bloques, bolos y tomos; todos llenos de historias y leyendas. Un lugar en el que se puede aprender mucho sobre la formación de estos espacios que son tan abundantes en la provincia de Segovia. Tan interesante es el berrocal de Ortigosa que en 2011 fue el lugar elegido para celebrar el geolodía; y este año 2013 es uno de los destinos de las excursiones de la X Reunión Nacional de Patrimonio Geológico, que se celebrará en Segovia entre el 10 y el 15 de junio (www.patrimoniogeologico.es).

Otero de Herreros y el Cerro de los Almadenes
El tren alcanza la localidad de Otero de Herreros justo al pie de las estribaciones de la Sierra de Quintanar, donde de nuevo se observan canchales, aunque no tan extensos como en la Mujer Muerta. A lo lejos, mirando hacia el noroeste, se puede apreciar el Cerro de los Almadenes, donde la minería desde tiempos incluso prehistóricos, pero sobre todo en época romana, puso al descubierto una interesantísima mineralización de tipo skarn, con una diversidad tal de minerales que se encuentran representados más de la mitad de todas las especies minerales presentes en la provincia de Segovia. Cerca de la estación, otra fábrica antigua de productos cerámicos nos indica cómo se trasladaban y fabricaban esas arcillas cretácicas próximas al Cerro de los Almadenes, aprovechando la próximidad del ferrocarril para comercializar los productos hacia Madrid y Medina del Campo.
Tras pasar un pequeño túnel, y antes de llegar al apeadero de Los Ángeles de San Rafael, el tren pasa sobre la antigua mina de wolframio de Justo y Pastor (o Wolfram B y B), explotada hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX, y cuyas escombreras y bocaminas fueron lamentablemente desmanteladas y tapadas durante las obras de construcción de la autopista de peaje.
Los Ángeles de San Rafael
Al paso del ferrocarril por este apeadero, infinidad de filones de cuarzo cruzan oblicuamente la traza de las trincheras, habiendo sido objeto históricamente reclamo para decenas de aficionados a la mineralogía, que han encontrado en ellos abundantes cuarzos lechosos cristalizados e incluso drusas y geodas de cristal de roca.
La Estación de El Espinar y la fosa de Prados
Poco antes de llegar a la Estación de El Espinar, el ferrocarril deja a mano derecha en sentido de la marcha un amplio valle de fondo plano rodeado por colinas o alineaciones montañosas. Se trata de la fosa de Prados, a la que da nombre este caserío, y que forma parte de la denominada depresión o fosa de El Espinar. Se trata de un bloque que quedó hundido (más bien, no tan levantado como el resto), cuando se produjo el levantamiento de la Sierra de Guadarrama en la orogenia Alpina. Eso ha hecho que preserve en el fondo de la fosa materiales cretácicos (areniscas, dolomías) sin que hayan sido erosionados, y que se pueden apreciar en los tonos anaranjados y amarillentos de los taludes de la carretera nacional y la autopista en las proximidades del propio caserío de Prados.
También desde la estación de El Espinar se accede a otro paraje singular: el Valle del río Moros en la Panera. Se trata igualmente de un valle formado por una fosa tectónica a favor de las grandes fracturas que levantaron la Sierra de Guadarrama. Además conserva interesantes lugares de interés geológico, como los propios Ojos del Moros, los manantiales donde nace este río.
San Rafael y la minería de wolframio
Antes de pasar a la Comunidad de Madrid , la línea del ferrocarril atraviesa las proximidades de San Rafael y Gudillos. Aquí hay que citar la minería del cobre de las últimas décadas del siglo XIX y la minería del wolframio del siglo XX, algunas de cuyas explotaciones estuvieron situadas muy cerca de la vía del tren (Flor del Espinar, Demasía Flor del Espinar, La Cacera, La Torera, San Luis…); tan cerca que incluso se habla de un pasaje que las comunicaban directamente con el túnel que hay entre la estación de El Espinar y la de San Rafael (mina San José, donde aparecieron trazas de oro). Cabezo Reina, Cabeza Lijar y Cabeza Estepar son nombres sobradamente conocidos por los aficionados a los minerales tanto de Segovia como de Madrid y fácilmente accesibles desde esta estación. En ellos han aparecido ejemplares emblemáticos de casiteritas, calcopiritas, galenas, torbernitas, wolframitas, molibdenitas… que hoy forman parte de las colecciones de aficionados, y que están muy bien representadas en el Museo de minerales de Valseca, que gestiona la Asociación de Aficionados a la Mineralogía.
Tablada y Cercedilla
Justo en la localidad de Gudillos el tren atraviesa la Sierra mediante un largo túnel, para volver a salir a la superficie en la estación de Tablada, ya en la Comunidad de Madrid.
Cercedilla fue parada obligatoria de los grandes naturalistas, geógrafos y geólogos que dedicaron su tiempo y esfuerzo al estudio de la Sierra de Guadarrama. La Cercedilla de ambiente montañero y grandes exploradores. Pero también de amigos que inician en esta estación citas periódicas en las que intercambiar ideas y proyectos con la excusa de iniciar la travesía que une Cercedilla con Segovia por el puerto de la Fuenfría, y que ya usaban los romanos con su famosa calzada.
Aquí acaba el tramo serrano del ferrocarril Segovia-Villalba. Un ferrocarril de ancho de vía convencional que posibilita ver el paisaje con sosiego gracias a su velocidad a escala humana. Cuyas estaciones y apeaderos han permitido históricamente y aún permiten ser puntos de inicio y final de recorridos por la sierra y su piedemonte, dando un servicio público que ningún otro medio puede sustituir. Y cuyo trazado posibilita como pocos observar lugares de interés geológico y comprender la historia de nuestro planeta y cómo el hombre ha sabido aprovechar históricamente sus recursos. Esperemos que por muchos años los aficionados a la Naturaleza podamos seguir disfrutando de trenes que nos lleven y nos paren por esta línea de ferrocarril, porque el disfrute de estos paisajes no entiende de rentabilidades económicas convencionales, y debería estudiarse incorporando las rentas ambientales y de satisfacción personal producida por las actividades de ocio.
Recuerda que puedes actuar como padrino o madrina de los Lugares de Interés Geológico de la provincia de Segovia uniéndote a la iniciativa «Apadrina una roca». Es gratuito, no obliga a nada pero tu apoyo es importante para salvaguardar el patrimonio geológico de nuestro entorno: www.apadrinaunaroca.es

La imagen de cabecera de este artículo pertenece al banco de imágenes del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, con licencia Creative Commons: http://recursostic.educacion.es/bancoimagenes/web/
Artículo de Ignacio Gutiérrez Pérez y Andrés Díez Herrero

