En estos días de finales de enero de 2026 el Alto de San Cebrián y las ruinas de la ermita que le da nombre están siendo noticia en los medios de comunicación locales por la movilización social en las localidades circundantes (Zarzuela del Pinar, Fuentepelayo, Navalmanzano) que está produciendo el proyecto de instalación de una torreta metálica de videovigilancia de incendios junto a los muros de la ermita.


Los vecinos argumentan, con razón, que el Alto de San Cebrián es un mirador paisajístico panorámico de la Tierra de Pinares y astronómico nocturno privilegiado por ubicarse elevado unas decenas de metros sobre los arenales circundantes y sin otros relieves próximos; y que la instalación de la torreta junto a las ruinas, además, impactaría la visión paisajística desde y hacia la ermita, auténtico símbolo para la comarca, mil veces pintada, fotografiada y admirada. Por eso se situó allí poblamiento desde la Prehistoria, la antigua ermita y otros yacimientos arqueológicos asociados; y modernamente sirve de hito y lindero de términos municipales y fincas.

Pero ¿Por qué hay un alto como San Cebrián en medio de la Tierra de Pinares?¿Cómo se ha elevado o cómo se ha deprimido todo lo que hay alrededor? La respuesta, una vez más, está en la geología y la geomorfología de la provincia de Segovia.

En la superficie arenosa de la Tierra de Pinares existen pequeños altos (llamados localmente «cotarros«; de ahí lo de «estar en el cotarro», en lo más alto), que corresponden a la parte culminante de las antiguas dunas barjánicas que movieron los vientos del oeste a lo largo del Cuaternario (últimos dos millones y medio de años de la historia de la Tierra). Pero estos ‘altos’ están elevados apenas una decena de metros respecto a las partes más bajas y deprimidas, las navas, habitualmente ocupadas por lagunas y zonas encharcadas.

El Alto de San Cebrián tiene otra constitución y origen: es un relieve residual de rocas cristalinas duras (granitos o ‘piedra berroqueña’ y gneises o ‘piedra centenera’), surcados por diques y filones de cuarzo lechoso (‘guijos’), que se levanta más de 40 metros respecto a la superficie arenosa circundante. Por eso parte de los muros de las ruinas de la ermita de San Cebrián están hechos con sillarejo y mampostería de estas rocas y minerales.

Estas rocas, que se formaron en las raíces de una cadena de montañas que ya no existe hace más de 300 millones de años y en mares tropicales de hace 80 millones de años, se elevaron como un bloque paralelo a la Sierra (macizo satélite de Zarzuela del Pinar-Lastras de Cuéllar) simultáneamente a la elevación de la Sierra en los últimos 60 millones de años; al igual que se elevaron otros macizos satélite que salpican el interior provincial, como el de Lastras del Pozo-Monterrubio, Santa María-Bernardos-Carbonero, o más al este, el macizo de Sepúlveda y la Serrezuela.

Cuando los sedimentos procedentes de los torrentes de la Sierra cubrieron toda la meseta segoviana, algunos de los macizos satélites como La Serrezuela quedaron emergidos como islas sobre una llanura arenosa y arcillosa. Otros, como el macizo de Zarzuela del Pinar-Lastras de Cuéllar quedaron enterrados bajo las arenas. Pero los ríos y arroyos y la erosión del viento terminaron desenterrándolos, quedando en las partes altas las rocas más duras y resistentes a la erosión, como ocurrió con los gneises y granitos, atravesados por un resistente filón de cuarzo a modo de ‘cresta punky’, del Alto de San Cebrián.


Ya lo expresó perfectamente Bob Dylan en la letra de su emblemática canción Blowin’ in the Wind:
…. La respuesta, amigo mío, está soplando en el viento.
… The answer, my friend, is blowin’ in the wind
La respuesta está soplando en el viento
The answer is blowin’ in the wind
Sí, ¿y cuántos años debe existir una montaña?
Yes, and how many years must a mountain exist
¿Antes de que sea arrastrada al mar? …
Before it is washed to the sea? …
