En los suaves relieves que enlazan el Macizo de Sepúlveda con La Serrezuela, se encuentran una serie de pequeños valles y cañones que dejan, en los interfluvios de sus confluencias, cerros estrechos a modo de mesas o cuestas: son los castros. Estos cerros, de paredes escarpadas y morfologías elongadas a modo de penínsulas, sólo conectados con las lastras circundantes por estrechos istmos, han servido de asentamiento al poblamiento humano desde la prehistoria por su estratégica posición defensiva. De ahí su toponimia, que deriva de la ubicación de antiguos poblamientos prerromanos (del latín castrum, castillo o campamento fortificado), y que ha dado nombre a diversas localidades segovianas desde la repoblación medieval: Castroserracín, Castro (de Fuentidueña), Castrojimeno, Castrillo (de  Sepúlveda)…

Tanto en los afloramientos rocosos de la parte culminante de los castros, como en los cortados y laderas de los valles que les circundan, pueden reconocerse diferentes tipos de sucesiones de rocas, sus estructuras sedimentarias y su contenido en fósiles. Especialmente espectaculares son los afloramientos rocosos del entorno de Castrojimeno: las rocas nos muestran una inusual cantidad y diversidad
en su contenido fosilífero de invertebrados marinos (moluscos, corales, equinodermos…), que nos llevan a pensar que en su entorno se situó, hace unos 85 millones de años, un gran arrecife marino.

Efectivamente, durante buena parte del Cretácico superior (hace entre unos 87 y 67 millones de años), el sector oriental de la provincia de Segovia se encontraba sumergido bajo un mar somero y cálido (subtropical), que aumentaba en profundidad desde el suroeste (donde se situaba la costa) hacia el noreste (donde llegó a cubrir varias docenas de metros). En una posición intermedia, donde la
profundidad no era muy grande y existía un pequeño escalón en el lecho marino, se situó una zona donde proliferaban colonias de diferentes organismos marinos: algas (cianofíceas, verdes rojas…), moluscos (bivalvos, gasterópodos, cefalópodos…), braquiópodos, equinodermos (erizos de mar), corales, foraminíferos, briozoos, ostrácodos, serpúlidos etc.

Estas colonias, a modo de ‘parches’ (patchs, en terminología anglosajona) de varias decenas de metros de diámetro, salpicaban el fondo, llegando puntualmente a emerger (formando pequeñas barreras alargadas), y eran batidas por el oleaje, las corrientes y, sobre todo, por las tormentas marinas, que procedían del noreste. Tras el arrecife, en la zona que ocupa actualmente Sepúlveda, y hasta el
litoral de Villacastín, el mar estaba en calma, protegido del oleaje y las tormentas; es lo que se denomina el lagoon, o laguna marina entre el arrecife y la costa.

La diversidad de animales marinos en los parches arrecifales de Castrojimeno era muy alta, aunque predominaban de forma significativa los moluscos bivalvos, y en particular dos grupos: los rudistas (géneros Radiolites, Hippurites, Biradiolites y Vaccinites), bivalvos con una valva cónica-cilíndrica de gran tamaño y otra que sirve de opérculo (a modo de tapadera); y los ostreidos (género Pycnodonte), muy semejantes a las ostras actuales, con sus características cubiertas interiores de nácar, y tubos de serpúlidos en el exterior de las valvas.

Actualmente se pueden reconocer grandes colonias de sus restos fósiles, simplemente transitando con atención por las calles de Castrojimeno o recorriendo los valles (arroyo de la Fuente del Prado) y lastras (paraje de El Enebralejo) que circundan el castro.

Estas colonias arrecifales (parches) no son exclusivas de Castrojimeno. También se han encontrado, aunque de menores dimensiones y permanencia temporal en Segovia (valles de los arroyos de Tejadilla, Matamujeres, Clamores y Eresma), Valseca, Valle de Tabladillo, Sepúlveda… Son lugares de una notable singularidad por sus valores naturales, que merecerían una protección específica,
como la declaración de espacios protegidos bajo al figura jurídica de monumentos naturales.

Texto (Andrés Díez Herrero y José Francisco Martín Duque) e ilustraciones de «Las Raíces del Paisaje«.

En relación a los arrecifes en Castrojimeno, El Adelantado de Segovia (05/04/2011) ha publicado una entrevista al geólogo Javier Gil (Universidad de Alcalá de Henares), que lleva más de una década estudiando el tema: http://www.eladelantado.com/noticia/ultima/122310/Un-pueblo-sobre-un-arrecife