
Minicrónicas gráficas semanales de un geólogo segoviano en Suiza (II)
Lo primero que llama la atención a cualquier geólogo/a cuando visita la Ciudad Vieja de Berna (Suiza), declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO como la Ciudad Vieja de Segovia y su Acueducto, es la homogeneidad en el uso de los materiales pétreos, que le dan a las fachadas de los edificios históricos el característico color gris verdoso.


Acostumbrado a los tonos beige, crema y anaranjados de la Piedra del Parral, de Bernuy, de Tejadilla y de Madrona (dolomías, calizas, areniscas dolomíticas del Cretácico Superior) con la que están construidas la muralla, las iglesias románicas, la catedral gótica y gran parte del Alcázar de Segovia, estas rocas bernesas resultan inquietantes.

Indagando mínimamente se puede descubrir que se trata de la denominada ‘Berner Sandstein‘ (arenisca bernesa), una litoarenita (arenisca con granos de minerales y fragmentos de otras rocas) de los depósitos molásicos marinos superiores; sedimentada en una cuenca marina somera peri-alpina durante el Burdigaliense (Mioceno Inferior tardío; hace unos 18 millones de años).

A pesar de que los sillares de los principales edificios monumentales tienen aspecto masivo y homogéneo, vista en detalle cuando se produce la meteorización de los sillares o en los pocos afloramientos en la zona urbana, se observan estructuras sedimentarias de corriente, como laminaciones cruzadas planares y en surco.


Se empezó a utilizar masivamente, sobre todo, tras el incendio del año 1405, que dañó los edificios construídos con madera. Se ha extraído estos seis siglos de una docena de canteras que se encuentran en unos cerros próximos a la ciudad de Berna, como al pie de la colina de Gurten (donde curiosamente luego se ubicó una fábrica de cerveza y hoy edificios modernos).


Hoy en día se mantienen dos canteras abiertas para las obras de restauración y reposición de elementos monumentales con los materiales originales. Pero además existe un proyecto para recuperar las canteras históricas de donde se extrajeron los millones de toneladas de arenisca bernesa que se emplearon para construir el recinto histórico de Berna, y de las rutas que sirvieron para transportarlas hasta la ciudad. Ójala que en esto, en Segovia, tomemos nota con nuestras abandonadas canteras históricas y las rutas de transporte hasta la ciudad.

Financiación: la serie “Minicrónicas gráficas semanales de un geólogo segoviano en Suiza» (artículos-entradas I a XV) ha sido posible gracias a una estancia de investigación financiada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (Gobierno de España) concediendo una ayuda-subvención para estancias de profesores e investigadores sénior en centros extranjeros, incluida en el Programa «Salvador de Madariaga», convocatoria 2023 (PRX23/00172). Y a la Fundación Hans Sigrist de la Universidad de Berna, por la ayuda suplementaria para profesores visitantes que son invitados por un miembro de la Universidad de Berna para desarrollar investigación en esta universidad.
