
Minicrónicas gráficas semanales de un geólogo segoviano en Suiza (VI)
Otro de los pavimentos históricos tradicionales de las calles de Segovia era el borillo o morrillo, un empedrado hecho con cantos rodados de diferentes rocas y minerales encajados entre sí y con escaso material aglomerante entre ellos (cal, yeso, tierra o, modernamente, cemento o resinas sintéticas). A los cantos rodados se les denominaba morros y, en el caso de Segovia capital eran fundamentalmente de granitoides (leucogranitos, monzogranitos y granodioritas), gneises y cuarzo (de tonos grisáceos y blanquecinos), cogidos en las márgenes y lecho del río Eresma o arroyo Ciguiñuela; aunque actualmente se están sustituyendo, de forma errónea, por cantos de cuarcitas rubefactadas (colores pardo-rojizos) traídos de la raña y terrazas altas del piedemonte de Ayllón, la Sierra de Ojos Albos o La Serrezuela.


Pues bien, este tipo de pavimento empedrado también se ha utilizado históricamente con profusión en otras zonas de Centroeuropa donde los ríos y torrentes también arrastran y depositan cantos rodados de rocas ígneas y metamórficas. Es el caso de la comarca de Engiadina, en el cantón de los Grisones (Suiza), en la que ríos como el Inn (y algunos de sus afluentes) transportan enormes volúmenes de cantos de gneises y cuarzo, con un trazado recto y tramos entrelazados (braided).


Por ello, en localidades históricas como Zernez, donde está la sede del Parque Nacional Suizo, algunos pavimentos de edificios históricos se han hecho tradicionalmente (y se han restaurado y completado contemporáneamente) con cantos rodados de gneis y granito, en un pavimento que recibe el nombre local de Salaschada en lengua romanche (la cuarta lengua oficial de Suiza, junto al francés, alemán e italiano).

Y, al igual que muchos pavimentos de borrillo en Segovia, con la Salaschada también se hacen trazados geométricos en planta, jugando con la disposición del eje largo de los cantos rodados, su tamaño, su coloración y el porcentaje de matriz aglomerante entre ellos.


Incluso combinando la Salaschada de cantos rodados de gneis con Das Berner Altstadpflster de adoquines paralepepipédicos de areniscas molásicas.

Y no solo en los pavimentos, sino que los cantos rodados de gneis, granitoides y cuarzo son empleados en decoración para elementos como jardines de roca o pedestales para macetas.


Este aspecto etnogeológico, una vez más, hermana a las regiones donde las rocas ígneas y metamórficas variscas afloran y son erosionadas, transportadas y depositadas por ríos torrenciales, bien sea el Eresma o el Inn (y sus afluentes).
Financiación: la serie “Minicrónicas gráficas semanales de un geólogo segoviano en Suiza» (artículos-entradas I a XV) ha sido posible gracias a una estancia de investigación financiada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (Gobierno de España) concediendo una ayuda-subvención para estancias de profesores e investigadores sénior en centros extranjeros, incluida en el Programa «Salvador de Madariaga», convocatoria 2023 (PRX23/00172). Y a la Fundación Hans Sigrist de la Universidad de Berna, por la ayuda suplementaria para profesores visitantes que son invitados por un miembro de la Universidad de Berna para desarrollar investigación en esta universidad.

