Fuente del Pájaro

La Fuente del Pájaro está situada en el límite de los términos municipales de Zamarramala (Segovia) y Valseca, y desde tiempos lejanos configura todo un referente sentimental para zamarriegos y valsecanos.

Se trata de un manantial natural, de agua no tratada, que no deja de verter agua durante todo el año, y en donde en otros tiempos acudían a saciar la sed pastores y labradores, con sus rebaños, bueyes, machos o mulas, lo que también configuraba un punto de encuentro para sestear el ganado y compartir comida y conversación en buena armonía. También era punto habitual de los segadores gallegos y castellanos que acudían a la fuente a refrescarse y llenar el cántaro de agua. La mecanización del campo, hizo perder el apego al mantenimiento de las fuentes naturales en general.

La fuente fue restaurada en el año 1995 por un grupo de personas de Valseca, saneando la poza, y la pila de vertido, y reafirmando su mampostería. De forma paralela, una persona de forma anónima adosaba en la misma, la escultura de un pájaro de piedra caliza. Unos años después, las Juntas Agropecuarias de Zamarramala y Valseca, costearon las tres pilas de hormigón que recogen el vertido de la fuente, y además el prado de la Fuente del Pájaro fue repoblado con fresnos.

Este precioso valle, con muchas tierras de labor cuarteadas, entre prados, lindazos y praderas, se incluía en el antiguo despoblado de Boones anexionado a Valseca en el siglo XIX, de ahí el primitivo nombre de la población: Valseca de Boones. El prado queda dividido en dos mitades, siendo el margen izquierdo de Zamarramala y el margen derecho de Valseca, configurando la divisoria, el llamado Coto Real.

En el conocido Barranco de la Fuente del Pájaro y el propio prado, era tradición que a partir de San Isidro (15 de mayo), aprovecharan las hierbas los bueyes y mulas; mientras que las yeguas y los pollinos lo hacían después de San Pedro (29 de junio).

Desde muy antiguo, algunas personas recurrían a su agua, pues existía la creencia de que abría las ganas de comer y que era bueno para cocer los garbanzos.

Otra de las costumbres tenía lugar antes del comienzo del verano, cuando los pastores de Valseca y Zamarramala se reunían durante una jornada para colocar unos largueros de madera en el reguero de la fuente al prado y encauzar las aguas para que bebiera el ganado.

Antiguamente, era frecuente ver sestear en las proximidades a dos o tres rebaños, bajo el sol tórrido. Hoy en día la cabaña ovina, mucho menor, ha dado paso también a la visita de caminantes, ciclistas, peregrinos y curiosos, en busca de este pequeño tesoro natural.

ÁLVARO PINELA (Cronista oficial de Valseca)

¿De dónde viene el agua de la fuente del Pájaro?

El agua que mana en la fuente del Pájaro es de origen subterráneo, puesto que drena un acuífero que forman las rocas calcáreas de las lastras circundantes, allí donde el nivel freático toca el fondo del valle del arroyo Aguamala.

El agua de la lluvia y la nieve fundida en los altos de Zamarramala se infiltra por las grietas y fisuras de las calizas y las va disolviendo, formando pequeñas cavidades (por lo que se le denomina acuífero kárstico), por las que circula hasta la fuente.

El resultado es que el agua que brota en la fuente del Pájaro está cargada de bicarbonatos de calcio y magnesio, siendo lo que popularmente se llama ‘agua dura’, con cierto ‘sabor’ y que no hace espuma con el jabón; de ahí el nombre del arroyo al que da lugar la fuente, Aguamala.

Poniéndonos sentimentales, la fuente es donde brota el ‘almíbar’ en el que está empapado la gigantesca ‘tarta borracha’ de sedimentos que forman los altos y lomas entre Zamarramala y Valseca.

ANDRÉS DÍEZ HERRERO (IGME-CSIC y Geología de Segovia)

Poesía FUENTE DEL PÁJARO

El aura envuelve la fuente

De zamarriegos y valsecanos

De torres segovianas erguidas

De suntuosos cuarteles y valles

Al fondo el Eresma, de pantalla la sierra

La fuente del Pájaro espera escondida

Pastores, caminantes, peregrinos, curiosos la buscan

Y ahí está chorreando y lagrimeando el valle desde el sempiterno

El chorro vierte suave, sobre un paisaje claro y los ecos de los pájaros

Una roca, una linde, nos sirve de reposo

Pastores, labradores, suspiros, sorbos y algún cantar

Ahí está, como siempre la Fuente del Pájaro entre juncos, hierbas, su vertiente y la rima del viejo Mester, «Zamarramala en alto, Valseca en Vega»

Un trago de buen gusto, un caminar de vuelta y un deseo, y ese agua rica para el cocido, que de garbanzos somos unos y otros.

ÁLVARO PINELA (Cronista oficial de Valseca)