Los manantiales y fuentes que drenan acuíferos kársticos en rocas carbonáticas (calizas, dolomías, mármoles, margas…), en los que las aguas están cargadas de aniones como bicarbonato y cationes como calcio y magnesio, suelen formar en la surgencia y sus proximidades tobas y travertinos, consecuencia de la precipitación de carbonatos de calcio (y magnesio) al invertirse las reacciones químicas de la acción kárstica.

Ese es el caso, entre millones de ejemplos en todo el mundo, de la fuente de la Fuencisla de Segovia, en las proximidades del santuario de la Virgen homónima a la que da nombre, patrona de la Ciudad y Tierra de Segovia.

El agua de lluvia y fusión de nieve que precipita en las lastras de los altos de Zamarramala, al atravesar la atmósfera al caer y el suelo edáfico se carga de dióxido de carbono, adquiriendo un cierto carácter ácido. Si la cantidad de agua precipitada es suficiente, además de empapar el suelo edáfico, se infiltra en el subsuelo y atraviesa las dolomías, calizas y areniscas dolomíticas del macizo de Peñas Grajeras, disolviendo parcialmente los carbonatos de calcio (calizas) y de calcio y magnesio (dolomías). De esta manera se formaron las cuevas y oquedades que se observan en el cortado sobre y los laterales del Santuario.

El agua subterránea, cargada de bicarbonato de calcio y magnesio fruto de la disolución, circula verticalmente hasta alcanzar la superficie freática (nivel freático en tres dimensiones), y en esta zona totalmente saturada en agua circula en la horizontal hacia los puntos de drenaje o descarga, en este caso la base de los cortados de Peñas Grajeras, donde mana de forma difusa a lo largo de una banda subhorizontal cubierta de vegetación. Parte de estos manantiales difusos son recogidos en canaletas y albercas y derivados hacia la fuente con caños y pilón que se construyó en un lateral del Santuario.

En los laterales de la fuente monumental se puede observar cómo el agua del acuífero que mana de forma difusa, al escurrir por la parte baja de las Peñas Grajeras sobre la vegetación (musgos, hepáticas, herbáceas, algas) forma una especie de ‘barro’ de color beige, que no es otra cosa sino el precipitado de carbonato cálcico que, cuando se seque y endurezca, formará tobas. Estas rocas sedimentarias carbonáticas que se están formando hoy en día se caracterizan por ser muy porosas, puesto que conservan los moldes externos de tallos y hojas de los vegetales sobre los que se han depositado por precipitación bioquímica.


Todos estos procesos y fenómenos geológicos son un valioso recurso divulgativo y educativo para enseñar a escolares y público en general (ELIGES 08; Vegas y Díez Herrero, 2018) el funcionamiento de la acción kárstica, las velocidades de los procesos geológicos y las tasas de crecimiento del precipitado (observables y medibles a escala anual) y la interacción entre la biología y la geología.

Para saber más…
- Díez Herrero, A. y Martín Duque, J.F. (1993). Hidrología e hidrogeología. En: Abella, J.A. y Yoldi, L. (Coord.). Varios autores (1993). Segovia: ecología y paisaje. Guía para una comprensión integral de la Ciudad, 51-58, Ed. MOPT, MEC, MAP y otros, Valladolid, 416 pp; ISBN 84-606-1226-O; D.L. VA.123-1993.
- Vegas, J. y Díez-Herrero, A. (2018). Manual de buenas prácticas para el uso del Patrimonio Geológico en la ciudad de Segovia: un modelo sostenible para la sensibilización medioambiental y el geoturismo urbano. Best practice guidelines for the use of the geoheritage in the city of Segovia. A sustainable model for environmental awareness and urban geotourism. Ayuntamiento de Segovia, Segovia, 120 pp. D.L.: SG 29-2019.

