Las Piedras Caballeras protagonistas en el paisaje de la Sierra de Guadarrama, una geología de a pie.

Las piedras caballeras testigos de la meteorización de los relieves graníticos

Las piedras caballeras se han descrito sobre diferentes materiales y en ambientes climático muy variados. Se las llama también rocas fungiformes al estar compuestas por un bloque o bolo sostenido por otra roca que hace de pedestal, aunque esta pueda faltar. El bloque superior en situación inestable se sitúa sobre apoyos más pequeños o culminando superficies planas. Son frecuentes en los macizos graníticos de Sistema Central español, en berrocales junto a agrupaciones de bloques que culminan en bolos como ocurre en El Molar o en Zarzuela del Monte,  en lanchares donde el granito forma superficies lisas o pavimentos rocosos como en Zarzalejo ó La Losa y también en navas o navazos donde el granito alterado en topografías bajas, deja conjuntos resistentes como en Colmenarejo o Villacastín. Se clasifican como formas de menor tamaño y aparecen cuando el avance de la meteorización ha degradado al conjunto. Las piedras caballeras cuando se presentan, caracterizan el paisaje con su equilibrio inestable y su porte elegante, como se refleja en escritos de diversos autores. Su clara identidad y su observación directa permiten acercar a los alumnos de Secundaria a estas  formaciones. En donde observar su emplazamiento, tamaño, forma y los procesos que hayan sucedido como los que se puedan estar dando.  Imagen3

Origen de las formas graníticas

Las piedras caballeras son el resultado de la meteorización en condiciones subaéreas de un macizo granítico. El emplazamiento al final de la orogenia Varisca de  grandes masas de rocas graníticas principalmente leucogranitos, adamellitas y monzonitas, procedentes de rocas metamórficas preexistentes o de intrusiones magmáticas en periodos distensivos dio lugar a un variado conjunto de formas de erosión graníticas que se distribuyen en ambas vertientes del Guadarrama.

Imagen4La alteración subárea se favorece en un clima húmedo, donde el agua de lluvia  y la meteorización progresa siguiendo las fracturas de la roca que rompe en un diaclasado concéntrico por descompresión o en un diaclasado vertical o acastillado.

El desmantelamiento del macizo granítico

Para la destrucción del  macizo granítico se necesitan amplios períodos de tiempo para que la roca enterrada se meteorice en especial los componentes micáceos, deshaciéndose la roca en sus componentes mineralógicos y una erosión posterior de ese material dejará de forma intercalada los restos de la roca que ha permanecido sin alterar. Estos cambios se ven favorecidos por  los procesos de fracturación que sufre durante el enfriamiento del magma. El proceso avanza en un clima húmedo y calido en donde el agua va a penetrar por estas diaclasas  y favorece la alteración química de las rocas. La descomposición de los bolos se acompaña de un aumento de la arenización. En un segundo momento puede producirse una denudación del terreno por procesos fluviales que destapan y hacen aparecer a los bolos, mientras alrededor de los mismos se formas las navas.

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Eduardo Hernández Pacheco: su  impacto en el paisaje

Para Eduardo Hernández Pacheco,  que nació  en Madrid en 1878, considerado uno de  nuestros grandes paisajistas. Estableció dos nuevas figuras de protección de la naturaleza creadas en 1927,  por su iniciativa: Sitio Natural de Interés Nacional y Monumento Natural de Interés Nacional.

“Existe en el Guadarrama una particularidad que merece la declaración  de Monumento Natural de interés Nacional:

Se refiere esta a un risco o canchal granítico con grandes piedras caballeras, situado en el término de Guadarrama inmediato al Alto del León, a la derecha de la carretera, de la que dista aproximadamente  1Km.  Desde la que se distingue en extenso panorama la vertiente meridional de la Sierra  Castellana, la amplia llanura madrileña a lo lejos  la azulada alineación de los Montes  de Toledo, pudiéndose considerar como  sintético de las características peculiares de los paisajes serranos del Guadarrama…”

Casiano del Prado

Casiano de Prado ( 1797-1866). Fue  ingeniero de minas y geólogo. Entre sus numerosos trabajos de investigación destaca el mapa geológico de varias provincias y otras importantes reseñas. De todos ellos, el principal es el titulado Reseña física y geológica de la Provincia de Madrid (1864), trabajo concienzudo, con gran contenido de datos de primera mano, obra que continúa siendo consultada por los investigadores. Va acompañada de un bosquejo de mapa geológico de la provincia, única representación gráfica de la misma durante muchos años. En 1849, formó parte de la Comisión para la Realización del Mapa Geológico de España . En la descripción Física y geológica de la provincia de Madrid (del Prado 1985) se cita que  “  El granito arenaceo no siempre pasó a este estado por la acción de los agentes exteriores o sea por una acción que obra en la superficie hacia el interior. En la minas de plomo de Linares donde el mineral se haya en filones en el granito he visto en algunos puntos a 50 m de profundidad y a mas profundidad dicha roca en estado de completa disgregación debajo de la compacta…” Descripción Física y geológica provincia de Madrid”. (1864) Pág..86.  No es  por tanto ajeno a estas formas del paisaje que  él mismo representa dibujando en diferentes lugares del Guadarrama y señala como los bolos aparecen  en esos dibujos  enterrados en el granito arenizado, producto de una erosión, que Casiano  llamó meteorización durante  la fase de enterramiento.

 

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Facilitado por Fernándo Vázquez.

geologiadesegovia.info
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