La respuesta a esta pregunta parece obvia y trivial: para suministrar de agua a una población humana ubicada en el cerro del actual recinto amurallado de Segovia. Pero incluso ha habido otras posibles hipótesis que vinculan la construcción del Acueducto con una demostración de poderío de las élites locales, como un monumento simbólico, y hasta un resultado de un balance entre políticas locales y del Imperio. En cualquier caso, lo que se construyó fue un acueducto con una arquería monumental, no un arco triunfal ni otro gran edificio público (teatro, circo, anfiteatro, templo…), por lo que independientemente de las motivaciones políticas, está claro que existía una necesidad de abastecer de agua potable a la población.

Tramo superior de la doble arquería del Acueducto de Segovia desde el lateral del canal en la plaza de Día Sanz, con el recinto amurallado de la ciudad al fondo. Foto: Andrés Díez Herrero.

La pregunta entonces podría reformularse como: ¿Por qué era necesario abastecer a la población de agua potable con una obra tan costosa?¿No podían tomarla de las dos corrientes fluviales que circundan la ciudad, los actuales río Eresma y arroyo Clamores?¿No podrían captarla de las aguas subterráneas del subsuelo a través de pozos o usando los manantiales?

Las respuestas, una vez más, están en la constitución geológica de la ciudad de Segovia y sus alrededores, situada a caballo entre rocas y estructuras representativas de los tres grandes conjuntos geológicos de la península Ibérica (ver figura adjunta):

  • Macizo Ibérico o Hespérico: sector situado al sureste y este de la ciudad hacia el piedemonte de la Sierra de Guadarrama, constituido por rocas metamórficas (gneises, migmatitas, mármoles, rocas de silicatos cálcicos; en tonos anaranjados en el mapa) y rocas ígneas plutónicas (granitoides; en colores rosados y rojos en el mapa).
  • Rama Castellana de la Cordillera Ibérica: sector central, en una franja NE-SO, sobre la que se ubica la propia ciudad; constituida por rocas sedimentarias como arenas, arcillas, limos, dolomías, areniscas, calizas y margas (en tonos verdosos y azulados en el mapa).
  • Subcuenca de Valverde del Majano, dentro de la Cuenca cenozoica del Duero: sector occidental y noroccidental del mapa de la ciudad, más allá de Hontanares de Eresma, formado por rocas sedimentarias diversas (conglomerados, arenas, limos, arcillas; en tonos anaranjados y amarillos en el mapa).
Extracto del mapa geológico a escala 1:50.000 (MAGNA; ITGE, 1991) de Segovia (ver leyenda en Arenas et al., 1991), con la ciudad de Segovia en posición central, a caballo entre diferentes conjuntos geológicos; y esquema de la disposición de las tres principales unidades geológicas representadas en el entorno de la ciudad.

Esos tres grandes conjuntos de rocas del entorno de la ciudad de Segovia le otorgan al subsuelo diferentes propiedades y características para albergar agua subterránea (o no), que se plasman en su hidrogeología (ITGE, 1991).

Las rocas sedimentarias de la rama Castellana de la Cordillera Ibérica sobre las que se ubica la ciudad y las lastras circundantes, una sucesión de arenas y arcillas en la base y areniscas, dolomías y calizas en la parte superior (ver bloque diagrama adjunto), constituyen un acuífero de tipo kárstico, que se ha formado por la ‘disolución’ de estas rocas. Por lo tanto, podrían encontrarse aguas subterráneas en el subsuelo de Segovia para abastecer a la población mediante pozos y captaciones. El problema es que, debido al rápido encajamiento que han sufrido los valles de los ríos Eresma y Clamores a lo largo del Cuaternario (últimos dos millones y medio de años), el nivel freático de este acuífero kárstico bajo la ciudad descendió bruscamente, hasta situarse unos 35-40 m por debajo de la zona culminante del recinto amurallado; lo que hizo inviable la realización de captaciones y pozos para extraer aguas subterráneas. Eso motiva el hecho bien sabido de que las perforaciones y cavidades subterráneas de la parte alta del recinto amurallado de Segovia, aunque algunas tienen brocales semejantes a los de las pozos, no son captaciones, sino simples almacenamientos de tipo aljibe o cisterna, que aprovechaban las aguas pluviales de patios y tejados, o bien las mercedes y derivaciones del propio Acueducto.

Tampoco era factible la captación de los manantiales de ambos valles para abastecer a la ciudad (actuales fuentes de San Vicente, El Parral, El Romeral de San Marcos y La Fuencisla en el valle del Eresma; y La Hontanilla y El Piojo en el valle del Clamores), puesto que se ubican igualmente más de 40 m por debajo del recinto amurallado. Además, el acuífero kárstico situado bajo la ciudad tiene una zona de recarga, la propia superficie del cerro o mesa en la que se ubica la población, de muy pequeña extensión y aislada del resto de la lastra por los valles de los ríos y el substrato impermeable, por lo que los recursos de agua subterránea serían muy limitados, insuficientes para garantizar el abastecimiento a un núcleo de población.

Bloque diagrama geológico simplificado de la ciudad de Segovia y su entorno (completado de Vegas, 1998), con representación de la hipotética situación de la superficie freática del acuífero kárstico bajo la ciudad (banda azul) y los manantiales que lo drenan en ambos valles (puntos azules), situados en torno a 35-40 m por debajo de la superficie culminante del cerro, lo que hace inviable su aprovechamiento mediante pozos y captaciones.

Tampoco las rocas de los otros dos conjuntos geológicos circundantes de la ciudad podrían haber suministrado aguas subterráneas a la población por dos motivos distintos: las rocas metamórficas y graníticas del piedemonte de la sierra constituyen acuíferos llamados fisurales o de ‘rocas duras’, que tan solo contienen agua en las diaclasas (grietas o fisuras), y en pequeñas cantidades por ser en conjunto rocas impermeables, insuficientes para abastecimiento ni tan siquiera con pozos de gran diámetro y combinando muchas captaciones; y las rocas sedimentarias de la cuenca cenozoica del Duero situadas al oeste, si bien constituyen buenos acuíferos detríticos con agua en los poros de la roca, tienen el nivel freático muy por debajo de la altura de la ciudad, por lo que no eran viables sistemas de captación como las minas de agua, los qanats de la época árabe, o pozos con norias.

El río Eresma y el arroyo Clamores, que circundan la ciudad, tienen parecidos problemas para realizar en los mismos las captaciones de agua para abastecimiento de la población: fruto del encajamiento rápido de ambos valles durante el Cuaternario, formando sendos cañones u hoces, los cauces se sitúan a cotas topográficamente muy bajas respecto al núcleo principal de población (ver perfiles topográficos de la figura adjunta). Por lo cual, el uso del agua sólo es viable mediante el sistema de aguadores o azacanes, o habiendo instalado un complejo y costoso sistema de elevación del agua mediante mecanismos del tipo ‘tornillo de Arquímedes’ (como el sistema que 14 siglos después instalaría Juanelo Turriano para abastecer Toledo con agua del Tajo), cuyo consumo energético y costes de mantenimiento no resultarían rentables, a la vez que no aseguraría el suministro continuo.

Perfiles topográficos longitudinales de los cauces del río Eresma (azul oscuro) y el arroyo Clamores (azul claro) desde aguas arriba de Segovia a su paso por las inmediaciones de la ciudad; y perfil topográfico de la culminación del cerro desde el Azoguejo a San Marcos (línea roja); donde se puede apreciar la diferencia de cotas entre ellos en la ciudad (segmentos verdes).

En resumen, la constitución geológica bajo la ciudad de Segovia y sus alrededores, hizo inviable abastecer con aguas subterráneas a la población, y que fuera necesario buscar otras alternativas basadas en las aguas superficiales que, ante la imposibilidad de tomarlo en los ríos próximos, requirió la construcción de una obra de captación y conducción desde zonas más alejadas: un Acueducto.

“The answer, my friend, is written in the rocks”

Agradecimientos

Este texto y figuras es un extracto del primer apartado (tras la introducción) del capítulo de libro de Díez-Herrero (2017), que se puede descargar completo en la red social científica ResearchGate. El autor desea agradecer al Excmo. Ayuntamiento de Segovia, a la Concejalía de Patrimonio y Turismo, y a la empresa municipal Turismo de Segovia, la invitación a participar en las I Jornadas Acueducto de Segovia 2016; y a publicar un resumen de mi ponencia en el libro de actas del que está extractado este apartado. A Alberto Díez, Rodrigo Díez y Pablo Díez, por los recorridos de campo y visitas técnicas a diferentes tramos del Acueducto; a Juana Vegas por su asesoramiento y por autorizar la reproducción de una de sus figuras; y al Instituto Geológico y Minero de España (IGME, CSIC) por permitir en su momento la reproducción de sus mapas y cortes geológicos, consultables en: http://info.igme.es/cartografiadigital/geologica/Magna50Hoja.aspx?language=es&id=483.

En memoria de Julio Michel, titiritero y enamorado de Segovia y su geología; quien hizo posible la innovadora iniciativa del Geo-titirimundi.

Para saber más…

Arenas Martín, R., Fuster J.M., Martínez-Salanova, J., del Olmo Sanz, A., Villaseca, C. (1991). Mapa geológico de la Hoja nº 483 (Segovia). Mapa Geológico de España E. 1:50.000. Segunda Serie (MAGNA), Primera edición. Instituto Tecnológico Geominero de España (ITGE), Madrid.

Díez, A. y Martín, J.F. (1993). Geología, geomorfología y paleontología. En: Abella, J.A. y Yoldi, L. (Coord.). Varios autores (1993). Segovia: ecología y paisaje. Guía para una comprensión integral de la Ciudad, 37-49, Ed. MOPT, MEC, MAP y otros, Valladolid, 416 pp.

Díez Herrero, A. y Martín-Duque, J.F. (2005). Las raíces del paisaje. Condicionantes geológicos del territorio de Segovia. En: Abella Mardones, J.A.; Salinas, B. y Yoldi, L. (Coords.), Colección Hombre y Naturaleza, VII. Ed. Junta de Castilla y León, 464 págs.

Díez Herrero, A. (2010). ‘Segovia’ antes de Segovia: crónica geológica. En: Díez Herrero, A.; Álvarez González, I., Soler Valencia, J. et al. (2010), Curso de Historia de Segovia, pp. 9-39, Concejalía de Patrimonio Histórico y Turismo (Ayuntamiento de Segovia), Segovia, 155 pp.

Díez-Herrero, A. (2017). Las raíces del Acueducto: Segovia antes y bajo ‘el ciempiés’. En: Actas I Jornadas Acueducto de Segovia. Una ciudad por y para un monumento, pp. 27-52, Segovia, 3-9 octubre de 2016. Edita: Ayuntamiento de Segovia-Turismo de Segovia, Segovia, 203 pp.

Díez Herrero, A. y Vegas Salamanca, J. (2011). De roca a roca. Descubre el patrimonio geológico de la ciudad de Segovia. Concejalía de Turismo, Ayuntamiento de Segovia, Segovia, 95 pp.

Díez Herrero, A. y Rodríguez Rivero, J. (2020). Segovia antes de Segovia. Crónica geológica de cuando todo esto era campo. Ediciones Derviche, Segovia, 28 pp.

Díez-Herrero, A.; García Peirotén, E.; Martín Moreno, C.; Sacristán Arroyo, N.; Vicente Rodado, M.F. (2021). A todo riesgo. Convivir con los desastres geológicos cotidianos. Serie: Riesgos Geológicos/Geotecnia, nº 7. Publicaciones del Instituto Geológico y Minero de España, Madrid, 128 pp. Publicación descargable gratuitamente en la web del IGME: http://www.igme.es/Publicaciones/publiFree/ATODORIESGO.pdf

ITGE (1991). Memoria del mapa hidrogeológico de la Hoja nº 38 (Segovia). Mapa Hidrogeológico de España E. 1:200.000. Primera edición. Instituto Tecnológico Geominero de España, Madrid, 135 pp.

Vegas, J. (1998). Bloque diagrama de la geología del recinto amurallado de Segovia. En: Díez, A. y Vegas, J. (Coord.), Segovia. las ciudades de la ciudad. Catálogo de la exposición, Obra Social y Cultural, Caja Segovia, Segovia, 52 pp.