En numerosas ocasiones y entradas de esta web hemos hablado sobre los troncos fósiles silicificados del Cretácico Superior (unos 90 millones de años de antigüedad) que aparecen dispersos en la formación Arenas de Utrillas (y sus miembros Arenas de Segovia y Arenas de Carabias), en diversas localidades de la provincia de Segovia, como Arevalillo de Cega (donde han sido musealizados cerca de la iglesia), Orejana o Caballar.

Pero en esta última localidad, Caballar, la abundancia y tamaño de los restos que aparecen es tal, que durante décadas los vecinos los han utilizado como elementos de construcción embutidos o insertados en los muros de algunas casas, o como elementos decorativos en los vallados y jardines.

El colmo de este empleo de los troncos fósiles silicificados cretácicos como elemento decorativo en Caballar lo constituye la vivienda del Paseo del Regajal, número 4.

La valla delantera hacia el paseo-carretera SG-V-2362, tanto en los huecos de la puerta peatonal como el portón de acceso de vehículos al garaje, tiene los laterales flanqueados por cuatro troncos fósiles de dimensiones métricas y varios fragmentos decimétricos. Ocupan las posiciones de las jambas para fijación de los quicios-quiciales de ambas puertas de la valla, a modo de fustes de columnas.


Alabamos el buen gusto que, en su momento, tuvo el propietario de la vivienda para recuperar esos restos fósiles e integrarlos en la vivienda, porque quizás evitó su destrucción en el campo por labores agrícolas u obras en caminos y acometidas, o incluso su robo para ser comercializados. Aunque, hoy en día, con la protección que debería tener el patrimonio paleontológico (como parte del patrimonio geológico natural), este tipo de acciones deberían estar prohibidas o incluso penadas; tan solo podrían ser acometidas por las administraciones públicas para su puesta en valor, como ocurrió en Arevalillo de Cega.


Pero ya que está hecho, aprovechemos para uso científico, didáctico y divulgativo la posición que tienen estos troncos en el exterior de la vivienda y que permite observar detalles de los troncos, como la corteza, los nudos y arranques de las ramas y raíces, los anillos y las fibras de la madera (ahora transformadas en sílice), incluso restos de nidos y colonias de insectos fitófagos.

