Durante las últimas décadas, las investigaciones histórico-científicas sobre la escasa documentación disponible sobre las colecciones geológicas de la actual Academia de Artillería de Segovia (ColGeoACART), anteriormente Real Colegio de Artillería de Segovia, nos han permitido proponer que estas colecciones están entre las más antiguas del mundo documentadas, puesto que hemos conseguido retrotraer su existencia a principios del siglo XVIII (1711); lo que las convierte en más antiguas que el Real Gabinete de Historia Natural de Madrid (1756-1774; actual Museo Nacional de Ciencias Naturales) e incluso que el Natural History Branch del British Museum de Londres.

Sin embargo, es muy difícil afirmar con certeza cuál es la colección de minerales, rocas y fósiles más antigua conocida, por varios motivos:
- Los propios conceptos de «colección», «colección museográfica», «museo» y «gabinete», han ido cambiando en el tiempo y resulta complicado determinar si recopilaciones de ejemplares particulares fueron verdaderas colecciones o gabinetes, o si su exposición pública permite llamar museo a las mismas. Este concepto dudoso de colección y museo afectaría a los laboratorios de famosos alquimistas, médicos y naturalistas como Plinio, Alberto Magno, Alfonso X… Berzelius…Agricola…Laguna… Werner…; e incluso a los gabinetes de curiosidades de familias nobiliarias renacentistas, como los Medici en Florencia o gobernadores de colonias americanas como Sir Hans Sloane (Jamaica).
- Dentro de la vaguedad del concepto de «colección», en concreto cuando se trata de minerales, rocas y fósiles, los límites son aún más difusos, porque algunos de estos objetos se coleccionaban no por su naturaleza geológica, sino como parte de otras colecciones de joyas, esculturas o incluso mobiliario (mesas de piedras duras). Esto es lo que ocurre, por ejemplo, con la colección de joyas y orfebrería religiosa de los Museos Vaticanos de Roma.
- Existen noticias documentales de colecciones muy antiguas, incluso del mundo greco-latino o la Edad Media, a las que se ha perdido la pista material por su destrucción, dispersión, incorporación a otras más modernas o redenominación. Esto es lo que ocurrió con el célebre Gabinete Amerbach, cuya documentación se conserva en el Museo de Historia de Basilea (Suiza), pero cuyos ejemplares están dispersos y desubicados en el Museo de Historia Natural de esa ciudad suiza y otros sitios desconocidos.

En cualquier caso, parece haber un acuerdo entre los historiadores que las colecciones de objetos (artísticos, naturales, etc.) más antiguas que aún mantienen el carácter de museo abierto al público son las expuestas en los Museos Vaticanos.
Los Museos Vaticanos en Roma (Italia)
Los Museos Vaticanos, «el Museo de los Museos», no sólo albergan las exquisitas colecciones de arte, arqueología y etno-antropología creadas por los Pontífices a lo largo de los siglos, sino que también incluyen algunos de los lugares más exclusivos y artísticamente significativos de los Palacios Apostólicos.
Durante el primer año de su Pontificado, el Papa Nicolás V Parentucelli (1447-1455) llama a Beato Angélico para que decore la capilla privada de sus apartamentos, ubicados en el Palacio Apostólico. El Pontífice, uno de los humanistas más eminentes de la época, encarga al famoso artista y fraile dominicano una serie de frescos dedicados a San Esteban y San Lorenzo: Beato Angélico plasma en las paredes episodios que relatan narran momentos de sus vidas, tomados de los «Hechos de los Apóstoles». El sucesor de Nicolás V, el Papa Alejandro VI Borgia (1492-1503), decide habitar en el ala más reservada del Palacio Apostólico y encarga su decoración a Bernardino di Betto, llamado el Pinturicchio. En 1494, completada la obra, un admirable ciclo de frescos decora los distintos ambientes que se suceden. Tras la muerte del Pontífice, esas estancias cayeron en el abandono. No fue hasta finales del siglo XIX que el Apartamento Borgia abrió sus puertas al público.
Estas instalaciones fueron el origen histórico de las inmensas colecciones de los Museos Vaticanos, entre las que se encuentran centenares de piezas de minerales, rocas y fósiles; en su mayoría no per se como objetos de historia natural o geología, sino como materia prima de elementos arquitectónicos y escultura, mobiliario, soporte de obras de arte, y elementos decorativos de orfebrería religiosa y joyería (gestionadas por el Departamento de artes decorativas).

Cristal de roca tallado, plata dorada y cobre dorado, 37,7 x 31 cm. del Guardarropa de Clemente VII (1523-1534)
Inv. 62144
Con la Cédula de motu proprio de 1761 Clemente XIII fundó el Museo Profano, primer núcleo museístico para las antigüedades profanas en el Vaticano, destinado a la exposición de las colecciones de arte suntuaria, del instrumentum domesticum (camafeos, marfiles, cristales de roca y pequeños bronces) y, hasta los inicios del siglo XIX, de las colecciones de medallas pontificias. El ambiente —inicialmente también denominado «Estancia de las Medallas» y situado en el último tramo hacia septentrión de la Galería Clementina, en relación dialéctica con el Museo Cristiano de Benedicto XIV, situado en el extremo opuesto del pasillo de la Biblioteca— fue inaugurado en 1767. La fachada arquitectónica de acceso a la Galería Clementina, adornada con dos estatuas de cuerpo humano y cabeza de león (Aión, el Tiempo, o Arimanius,divinidad de origen persa), en cambio, se terminó a inicios del siglo XIX.

Inv. 101536
El aspecto dieciochesco del ambiente museístico se alteró a causa de las conspicuas expoliaciones napoleónicas, que dispersaron definitivamente las obras más prestigiosas en los museos parisinos y extranjeros. La exposición actual, por tanto, se inspiró en la disposición de los objetos a inicios del siglo XIX. El montaje de la sala valoriza el aspecto coleccionista, al acoger las colecciones Carpegna, Vettori, Assemani, presentes en el museo desde su fundación. Además, se exponen algunos materiales de proveniencia desconocida y otros, de contextos conocidos y hallados en el siglo XIX, montados en cuadros expresamente concebidos para colgarlos en las vitrinas. El restante material de la colección (de proveniencia desconocida, hallado en excavaciones de los s. XVIII o XIX o adquirido después de 1800), en cambio, se repartió del siguiente modo en la Galería Clementina: Sector Enciclopédico, destinado a ilustrar la amplitud de los intereses coleccionistas del Museo (I arcada); Estado Pontificio, excavaciones del s. XIX (II arcada); Estado Pontificio, excavaciones del s. XVIII (III arcada); Sector Temático con materiales de época prerromana y romana de proveniencia desconocida (IV arcada).

Oro, cristal de roca y ágata, alt. y anch. máx. 5,6 cm; peso 9,22/17,27 gr
Invv. 13551-13552
Por este motivo, si consideramos los Museos Vaticanos como verdaderas colecciones de minerales, rocas y fósiles, aunque sean con fines decorativos, su antigüedad sería mayor que la de las actuales colecciones geológicas expuestas en la Academia de Artillería de Segovia.


