
Minicrónicas gráficas semanales de un geólogo segoviano en Suiza (XI)
Algunos de los museos geológicos más interesantes e importantes del mundo no dependen de instituciones públicas estatales, nacionales ni autonómicas; ni siquiera de universidades o centros de investigación. Muchos museos y colecciones dependen y están gestionados por ayuntamientos, asociaciones o instituciones privadas que, no con poco esfuerzo, han conseguido hacer proyectos expositivos interesantes y mantenerlos en el tiempo.
Ese es el caso, entre otros cientos, del GeoMuseo de Valseca, dependiente del Ayuntamiento de Valseca (Segovia) y que, cuando se inauguró en 1997 se convirtió en el primer museo de minerales, rocas y fósiles público existente en Castilla y León; y que posteriores inversiones de la Diputación de Segovia han ido ampliando y actualizando para que siga siendo atractivo para los centros escolares y el público general de la provincia de Segovia.


Pero hay ayuntamientos y comarcas que apuestan por proyectos ambiciosos y con discursos museográficos modernos y complejos, actualizando e invirtiendo continuamente fondos y recursos humanos para renovar los contenidos. Es el caso del Museo Cantonal de Ciencias Naturales de Lausana (Suiza), integrado en el denominado Naturéum, dentro del magnífico edificio histórico del casco urbano (Palacio de Rumine), que contiene además otros museos arqueológicos e histórico-artísticos.

La sala dedicada a la Geología y Mineralogía, dedicada al naturalista E. Renevier (pionero geólogo) está frente a la de Paleontología, que aún conserva un estilo más clásico, sin medios audiovisuales modernos.

Desde la entrada, donde nos recibe una magnífica geoda de cuarzo amatista, ya se percibe que se trata de un museo con una estructura y disposición muy didáctica, que prima el fácil entendimiento de la importancia de la geología y los minerales para las sociedades, desde la prehistoria a nuestros días.

El centro de la sala lo ocupa una maqueta decamétrica con un corte geológico representativo de toda Suiza, desde los Alpes, las cuencas molásicas centrales al Jura.

Luego diferentes expositores, vitrinas y paneles, con piezas e imágenes, esquemas y cortes coloreados, permiten interpretar la geología de algunos de los lugares emblemáticos de Suiza, su importancia en los recursos naturales o en la construcción de las ciudades y sus monumentos.





Ni siquiera falta la sala dedicada a los minerales fluorescentes, que con alternancia de luz normal y ultravioleta, hace la delicia de los más pequeños, sorprendidos por las propiedades ópticas de muchas especies minerales.

Esta apuesta municipal por disponer de un museo geológico emblemático no es exclusiva de Lausana, otras ciudades y pueblos suizos también disponen de sus propios museos para explicar el territorio de sus municipios, comarcas o cantones. Es el caso de la ciudad de Berna y su magnífico Museo de Historia Natural, con inversiones para la adquisición de piezas singulares de grandes cristales de cuarzo de la comarca de hasta 4,5 millones de euros, gracias al apoyo de sponsors privados (empresas locales y multinacionales).


En definitiva, unas magníficas iniciativas de divulgación geológica y mineralógica de calidad, envidiables apuestas del cantón de Vaud (Lausana) y la ciudad de Berna por disponer de unos museos modernos y atractivos para todos los públicos.
Financiación: la serie “Minicrónicas gráficas semanales de un geólogo segoviano en Suiza» (artículos-entradas I a XV) ha sido posible gracias a una estancia de investigación financiada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (Gobierno de España) concediendo una ayuda-subvención para estancias de profesores e investigadores sénior en centros extranjeros, incluida en el Programa «Salvador de Madariaga», convocatoria 2023 (PRX23/00172). Y a la Fundación Hans Sigrist de la Universidad de Berna, por la ayuda suplementaria para profesores visitantes que son invitados por un miembro de la Universidad de Berna para desarrollar investigación en esta universidad.

