Aunque poca gente lo sabe, existen bastantes especies minerales cuyos nombres se asocian a localidades españolas en las que fueron descubiertas o descritas por primera vez. La más conocida es el aragonito, que debe su nombre a su descripción en un barranco próximo a Molina de Aragón (Guadalajara). Pero también tienen su origen en lugares españoles o tienen aquí su localidad-tipo, minerales como: jarosita (barranco Jaroso, Almería), andalucita (El Cardoso, Guadalajara, que por error los mineralogistas centroeuropeos pensaron que era Andalucía), rodalquilarita (Rodalquilar, Almería), linarita (Linares, Jaén), villamaninita (Villamanín, León), cervantita (Cervantes, Lugo), moganita (Mogán, Gran Canaria), colomeraíta (descrita recientemente en el meteorito de Colomera, Granada) alcantarillaíta (mina “Nuestra Señora de las Alcantarillas”, en Belalcázar, Córdoba).. ; e incluso otros nombres informales de minerales, no aceptados por la comunidad científica, como la teruelita, una variedad de la dolomita-breunerita descrita en una antigua explotación minera cerca de Teruel. También existen minerales cuyos nombres se asignaron en homenaje a mineralogistas y otros prohombres españoles, como: bolivarita (por el naturalista Ignacio Bolívar y Urrutia), morenosita (por el mineralogista M. Moreno), barahonaíta-Al y barahonaíta-Fe (coleccionista de minerales Antonio Barahona Ortiz), abellaíta (gemólogo y coleccionista Joan Abella i Creus) y zaratita (Gil y Zárate, político español); entre otros muchos.

Lamentablemente aún no existe ningún mineral con localidad-tipo o nombre asociado a la actual provincia de Segovia; ni a ningún/a segovian@ ilustre. Aunque no será por intentos históricos de definir nuevas especies minerales, que finalmente no cuajaron por ser simples variedades de especies ya reconocidas, como: guadarramita (ilmenita radiactiva), ildefonsita (tantalita) e iberita o gigantolita (alteración de cordierita a clorita). Sí que existen minerales oficialmente reconocidos en localidades de los antiguos territorios de las comunidades de ciudad-villa y tierra segovianas (Segovia, Pedraza, Sepúlveda, Ayllón, Fresno de Cantespino, Cuéllar…), como cuatro especies de inosilicatos del grupo de anfíboles de la pedrizita (que debe su nombre a La Pedriza de Manzanares El Real, actual provincia de Madrid desde 1833): ferri-pedrizita, ferro-ferri-pedrizita, clino-ferri-holmquistita y clino-ferro-ferri-holmquistita.

Pero existe un mineral, con una curiosa vinculación con Segovia, recientemente descubierto (por Borja Sáinz de Baranda y José Manuel Gordillo) en la mina ‘Las Colmenitas’ de la localidad de Santa Marta (Badajoz), y caracterizado mineralógicamente en el ámbito científico-académico por González de Tánago et al. (2003): la calderonita, cuyo nombre fue asignado en homenaje al ilustre mineralogista español Salvador Calderón y Arana.

Calderonita. Mina ‘Las Colmenitas’, Santa Marta (Badajoz). Colección y fotografía: Borja Sáinz de Baranda (c)

La calderonita es un vanadato de plomo y hierro cuya fórmula química es Pb2Fe3+(VO4)2(OH), de la clase mineralógica 8 (Fosfatos, arseniatos y vanadatos), dentro del supergrupo de la brackebuschita. Cristaliza en el sistema monoclínico, tiene color rojo anaranjado a marrón rojizo, incluso amarillo, brillo adamantino y suele formar pequeños cristales milimétricos en geodas y drusas. Como curiosidad, el ejemplar-tipo (holotipo) para su comparación y estudio se encuentra depositado en el Museo Geominero del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC).

Calderonita. Mina ‘Las Colmenitas’, Santa Marta (Badajoz). Colección y fotografía: Borja Sáinz de Baranda (c)

Salvador Calderón y Arana (1851 – Madrid – 1911) fue un polifacético naturalista español que ejerció como profesor de instituto, profesor universitario e investigador científico, y que estuvo destinado en diversas localidades españolas (Las Palmas de Gran Canaria, Segovia, Madrid…) y realizó numerosos viajes al extranjero, tanto por Europa (Alemania, Austria, Suiza y Francia) como por Centroamérica (Nicaragua). Publicó numerosos libros y artículos, desde tratados generales de Historia Natural para textos de instituto y universitarios; a estudios específicos sobre geología, paleontología y mineralogía de comarcas y yacimientos concretos. Su obra cumbre, por la que es más conocido, es el libro «Los minerales de España» (1910), en dos volúmenes; recopilación del conocimiento que se tenía en esos momentos sobre los yacimientos minerales en España.

Salvador Calderón y Segovia

Salvador Calderón, tras su estancia en Viena y París desde 1878 y haber sido contratado por el Gobierno de Nicaragua en 1881 para la apertura de un centro de enseñanza en la ciudad de León (Nicaragua), regresa a España en 1882. El primer Gobierno liberal de la Restauración, encabezado por Sagasta, había repuesto en sus derechos a los profesores represaliados en la “segunda cuestión universitaria”, de modo que Calderón recuperó su puesto de catedrático de Historia Natural de segunda enseñanza y como tal se incorporó en 1882 al Instituto de Segunda Enseñanza de Segovia (actual Instituto de Enseñanza Secundaria Mariano Quintanilla), donde estuvo dos cursos académicos, hasta 1884.

Salvador Calderón, durante su etapa en el Instituto de Segovia, además de contribuir al Gabinete de Historia Natural del centro con la cesión de ejemplares (cinco géneros de radiados en siete especies americanas, un ejemplar de cautchuc en bruto de América Central, una caliza con Rudistas, radiolites del camino de Perogordo, dendritas y geoda de un túnel recientemente abierto) o de sus amigos (hacha de fibrolita de Castro de Fuentidueña, y amianto, ocre, pudingas y cuarcitas de Muyo) y obras suyas (Los grandes Lagos Nicaragüenses), organizó y sirvió de ilustre conservador a la colección; así, mandó adquirir en 1882 una mesa de 36 pies de largo cubierta de cristales, con sus correspondientes pupitres, para la colocación de minerales. No en vano, durante su estancia en este centro como catedrático de Historia Natural escribió la obra Organización y arreglo de los Museos de Historia Natural, fruto de la experiencia adquirida en los numerosos viajes que realizó comisionado por Europa. La presencia de ejemplares de rudistas en las proximidades de Segovia ya le fue comunicada a Calderón por sus amigos Areitio y Quiroga, como consecuencia de la excursión realizada a esta zona en 1874. Un nuevo inventario realizado en 1883/84 arroja las siguientes cifras: 413 ejemplares mineralógicos, 380 geognósticos, 199 libros de ciencias naturales, y diversos instrumentos (ordenados de la A a la V).

El Cretácico en la entrada al túnel de Perogordo. / Foto: B.C.

Pronto, sin embargo, marcha nuevamente al extranjero, esta vez comisionado oficialmente por el Gobierno para visitar los principales museos europeos de historia natural y elaborar un informe para la introducción de mejoras y reformas en España. Recorre centros científicos en París, Bruselas, Stuttgart, Múnich, Berlín, Dresde, Viena y Budapest antes de regresar definitivamente en 1883.

De esta etapa de consolidación y ampliación de su formación datan varios trabajos relevantes. Por un lado, prosiguió sus investigaciones petrológicas sobre distintos tipos de rocas, especialmente volcánicas, en ocasiones en colaboración con su amigo Quiroga. Éste era, junto con el también institucionista José Macpherson, uno de los introductores en España del uso del microscopio para observar finas secciones de materiales pétreos, lo que abría nuevas posibilidades en el estudio de la composición y estructura de las rocas. E igualmente con los ingenieros de montes locales, como Rafael Breñosa y Joaquín M. Castellarnau, con los que intercambió piezas de minerales, rocas y fósiles para su estudio al microscopio petrográfico.

Ejemplar de xilópalo (madera fosilizada en sílice) con la etiqueta con la inscripción «Madera fósil opalizada- Remitida por D. S. Calderón». Colección Rafael Breñosa, Gabinete de Historia Natural, Fondos históricos del IES Mariano Quintanilla (Segovia). Foto: Andrés Díez Herrero.

Por otro lado, se interesó por la paleontología de vertebrados, tema sobre el que recopiló los hallazgos hechos en la Península para publicarlos en español y luego en inglés en la revista de la Geological Society of London, abriendo así una serie de publicaciones en inglés, francés y alemán con las que iba a contribuir a la difusión de la ciencia española en Europa. De su estancia en Nicaragua obtuvo datos para publicar en 1882 un estudio geológico de aquel país, sobre el que hasta entonces apenas se contaba con información.

Entre su llegada en 1882 y hasta su marcha en 1884 publicó, entre otros, estos trabajos:

  • “Organización y arreglo de los museos de historia natural”, Madrid, 1884.
  • “Les roches cristallines massives de l’Espagne”, en Bulletin de la Société Géologique de France (BSGF), 13 (1884), págs. 89-115.
  • “Sobre el origen y desaparición de los lagos terciarios de España”, en Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, 8 (1884), págs. 257-259.
  • “Ensayo orogénico sobre la Meseta Central de España”, en ASEHN, 14 (1885), págs. 131-172.

Pero curiosamente su único trabajo referido expresamente a la provincia de Segovia lo publicó más de una década después de abandonar la ciudad: “Excursión por el terreno cretácico de los alrededores de Segovia”. Actas de la Sociedad Española de Historia Natural, XXVI (1897), 91-99.

Calderonitas en exposición pública en Segovia

Hasta donde llega nuestro actual conocimiento (porque seguro que en el ámbito privado existen más piezas), sólo existen tres ejemplares de calderonita en museos o expuestas públicamente en Segovia, que han sido adquiridos o donados con motivos simbólicos por la relación de Salvador Calderón con el Instituto de Segovia.

La primera fue adquirida por Andrés Díez Herrero en una feria de minerales de la E.T.S. de Ingenieros de Minas y Energía de la UPM a inicios del siglo XXI (poco después de ser descubierta y reconocida) y donada por el Grupo Calderón (2004-2006) a la colección histórica del IES Mariano Quintanilla, donde se encuentra expuesta.

Las otras dos piezas han sido donadas por uno de los descubridores del mineral, Borja Sáinz de Baranda, a la asociación Geología de Segovia para la organización del taller de Semana Santa de la primavera de 2022 sobre Salvador Calderón («Minerales bajo el microscopio, con el profesor Calderón«) por parte del programa de educación ambiental Segovia Educa en Verde (Concejalía de Medio Ambiente, Ayuntamiento de Segovia); y posteriormente van a ser depositadas en el GeoMuseo de Valseca.

Volúmenes de la obra «Los minerales de España» de Salvador Calderón (1910) y ejemplares de calderonita donados por Borja Sáinz de Baranda. Foto: Miguel Ángel Rodríguez Pascua (c).

Para saber más…

ALONSO, R.DÍEZ, A.MAZA, J.M. y VEGAS, J. (1998). Colección de rocas, minerales y fósiles del Instituto de Segunda Enseñanza de Segovia. En: GARCÍA, J.L.; MORENO, J.M. y RUIZ, G. (Coord.), Estudios de Historia de las Técnicas, la Arqueología Industrial y las Ciencias, Colección Estudios de Historia de la Ciencia y la Técnica nº 13, Junta de Castilla y León, tomo I, págs. 409-414, Salamanca. ISBN 84-7846-718-1; D.L. S-506/1998.

CALVO, M. (2022). Minerales que tienen en España su localidad tipo. Minerales y Minas de España. Página web: https://milksci.unizar.es/miner/mineralesp/tipo.html

CASAUX, E. (2013). Fondos patrimoniales del I.E.S. Mariano Quintanilla. VII Jornadas de institutos históricos de España, Burgos, 2013, 9 pp.

C.F.I.E. Segovia (2005). Memoria final del Grupo de Trabajo “Calderón” para la Restauración y Catalogación de Recursos Didácticos Históricos: “Ramo Geológico del Gabinete de Historia Natural del antiguo Instituto de Segunda Enseñanza de Segovia”, Segovia, 8 pp. + V anexos

C.F.I.E. Segovia (2006). Memoria final del Grupo de Trabajo “Calderón” para la Restauración y Catalogación de Recursos Didácticos Históricos: “Ramo Geológico del Gabinete de Historia Natural del antiguo Instituto de Segunda Enseñanza de Segovia”, Segovia, 6 pp. + anexos

DIEZ, A.ALONSO, R.; MAZA, J.M. y VEGAS, J. (1996). Ramo geológico: Colección de minerales, rocas y fósiles. En: GÓMEZ, A.F. (coord.). 150 años de la Enseñanza Segundaria en Segovia (1845-1995), Exposición conmemorativa, Segovia, pp. 79-82. ISBN 84-8499-180-6; D.L.: SG-2/1996.

DÍEZ HERRERO, A. (2019). Cuadro 20. Historia de la Colección de Minerales, Rocas y Fósiles del Instituto de Segunda Enseñanza de Segovia. En: La Gea y la Historia de Segovia, pp. 150-151. En: Martínez Caballero, S. (Coord.), Historia de Segovia y su provincia, Vol. 1, La Gea. La Prehistoria. La Protohistoria, cap. 1, pp. 18-154, Diputación de Segovia, Segovia, 604 pp. ISBN: 978-84-17191-24-5 (O.C.); 978-84-17191-15-3 (V.1); DL SG-349-2019.

DÍEZ HERRERO, A.; CASAUX, E.; GARCÍA HOURCADE, J.L.; MORENO, J.M.; SACRISTÁN, N.; VICENTE, F. (2021). Tras las huellas de los pioneros naturalistas en Segovia. Semana de la Ciencia de Castilla y León 2021. Semana de la Ciencia y la Innovación de la Comunidad de Madrid 2021. Semana de la Ciencia y la Tecnología del CSIC 2021. Segovia, 14 de noviembre de 2021, 12 pp.

GONZÁLEZ DEL TÁNAGO, J., LA IGLESIA, Á., RIUS, J., FERNÁNDEZ SANTÍN, S. (2003). Calderonite, a new lead-iron-vanadate of the brackebuschite group. American Mineralogist 88, 1703-1708.

Agradecimientos

Al Grupo Calderón (2004-2006) y al equipo del Seminario de Patrimonio del IES Mariano Quintanilla (2022), ambos auspiciados por el CEP-CFIE de Segovia, y en particular a Esteban Casaux, por su labor de recuperación de las colecciones históricas de minerales, rocas y fósiles del centro.

A Borja Sáinz de Baranda por la amable cesión de dos piezas de calderonita para que sean utilizadas en los talleres de Segovia Educa en Verde y posteriormente donadas al GeoMuseo de Valseca. Y a Miguel Ángel Rodríguez Pascua, María Ángeles Perucha y Juana Vegas por colaborar en esta donación y traslado de las piezas.

Al programa Segovia Educa en Verde por acordarse del naturalista Salvador Calderón para sus talleres y actividades de educación ambiental.

Y finalmente a las personas que han aportado información y correcciones a esta entrada: Isabel Rábano, Pilar Mata, Ramón Jiménez y Miguel Ángel Rodríguez Pascua (IGME, CSIC) y Borja Sáinz de Baranda.