Granito de España

Recientemente el Ayuntamiento de Segovia ha instalado un mástil con una gran bandera de España en el centro de la rotonda de la glorieta Victoriano Hernando y Palacios, más conocida como ‘La Pista’ o ‘La Estrella’ por los segovianos.

Como se da la circunstancia de que esta rotonda tiene una zona ajardinada con un intento de naturalización a través de varios árboles, arbustos y bolos graníticos, a cualquier persona estudiosa de las Ciencias de la Tierra lo que le viene a la cabeza al ver la bandera roja-amarilla-roja (color frecuentemente usado en los mapas geológicos para las rocas graníticas) sobre los bolos graníticos es pensar en los Granitos de España.

Porque aunque mucha gente piensa que media España y toda nuestra Sierra están hechas de granito, la realidad es que no tanta superficie de la península Ibérica ni del Guadarrama son de naturaleza granítica. En la España peninsular los granitos en sentido amplio (o rocas graníticas o granitoides, llamados popularmente ‘piedra berroqueña’) solo afloran prácticamente en su mitad occidental, en la gran unidad geológica que denominamos Macizo Ibérico (antiguamente llamado también Macizo Hespérico, o la ‘España silícea’ de los clásicos). En este sector, los granitos comparten substrato con otras rocas ígneas y sobre todo con muchas rocas metamórficas (pizarras, cuarcitas, gneises, mármoles, migmatitas…).

Afloramientos actuales (hoy) de granitos (color rojo) en el sector occidental-central de la península Ibérica, dentro del Macizo Ibérico; donde están junto a otras rocas metamórficas (colores verdes). Imagen: Gabriel Gutiérrez-Alonso-DiCYT.
Afloramientos actuales de granitos (en rojo) y de antiguos granitos hoy transformados (en morado) en el sector central de la península Ibérica, con el Sistema Central y Montes de Toledo. Fuente: Sin piedra berroqueña no hay verracos.

Casi todos los granitoides de España (excluyendo las rocas plutónicas de Canarias), que no han sido transformados o deformados posteriormente a rocas metamórficas, tienen un rango de edades entre el Carbonífero superior y el Pérmico inferior, desde hace 355 millones de años; con un pico de producción de fundidos entre los 325-315 millones de años (según la zona) y una concentración de edades datadas entre 310 y 290 millones de años; y se formaron en las etapas tardías de la orogenia Varisca (por lo que se denominan tardivariscos), cuando se produjo la curvatura del orógeno, aunque el marco tectónico de desarrollo sigue aún en discusión entre los científicos.

Secuencia evolutiva de cómo de curvó la cadena de montañas Varisca entre hace 310 y 290 millones de años. Según aumenta la curvatura, aparecen distintos granitos. Imagen: Gabriel Gutiérrez-Alonso-DiCYT.

Aunque los granitos no ocupan mucha superficie de España, sí que es cierto que tenemos una enorme variedad de tipologías petrológicas (leucogranitos, monzogranitos, granodioritas, dioritas, etc.), de texturas (aplíticas, porfídicas, pegmatíficas, faneríticas y afaníticas) y de estructuras (batolitos, plutones, diques, etc.).

Y muchos de ellos han sido desde muy antiguo objeto de explotación como materiales de construcción y ornamentales, de forma que existen infinidad de variedades comerciales, muy apreciadas por el mercado nacional e internacional.

Algo semejante ocurre con los granitos de la Sierra, que sin ser la roca más abundante (hay mayor proporción de rocas metamórficas, como los gneises, pizarras y cuarcitas), sí que ocupan lugares singulares de la Sierra segoviana y su piedemonte septentrional (Villacastín, Navas de San Antonio, El Espinar, Zarzuela del Monte, Otero de Herreros, Ortigosa del Monte, valle de Valsaín y La Granja, Segovia, Torrecaballeros…); e incluso de los macizos satélites del Sistema Central (Balisa, Armuña, Zarzuela del Pinar…).

Esquema de la extensión del sector de la sierra de Guadarrama que está sobre diferentes tipos de piedras: gneises, granitoides u otras rocas. Como se puede apreciar, la mayor parte del parque nacional y de la zona periférica de protección, se encuentran en gneises. En: Sacristán et al. (2016).

En la Sierra de Guadarrama predominan los monzogranitos biotíticos, leucogranitos y las granodioritas, que ocupan buena parte del área granítica del parque nacional, como La Pedriza de Manzanares y Siete Picos-Navacerrada. Otros tipos de granitoides, como dioritas, sienitas y gabros, están limitados a pequeñas masas o diques en localizaciones concretas.

Clasificación triangular de los granitoides presentes en la Sierra de Guadarrama, en cuyos vértices están los minerales principales: Q (cuarzo), P (plagioclasas) y A (feldespatos alcalinos). En: Sacristán et al. (2016).

Muchos granitoides de la Sierra de Guadarrama se han definido y estudiado en localidades-tipo, donde es más fácil observarlos, de forma que no es extraño oír hablar de: adamellitas (monzogranito) porfídicas tipo La Granja, adamellitas cordieríticas tipo Segovia canteras, adamellitas biotíticas tipo Rascafría, leucogranitos de dos micas tipo La Losa, adamellitas porfídicas orientadas tipo Sierra del Francés, adamellitas-granodioritas deformadas tipo Otero-Ortigosa, granitos con cordierita porfídicos tipo Mataelpino, leucogranitos deformados tipo Torrecaballeros y Bernuy, leucogranitos de grano grueso tipo La Pedriza-Peguerinos… Ahora ya sabemos qué significan parte de esos ‘palabros’ con los que se califican a los granitoides del Guadarrama.

Extracto del mapa geológico a escala original 1:50.000 de la ciudad de Segovia y su entorno; con la ubicación del mástil de la bandera y los bolos graníticos sobre las litologías representadas con color naranja-asalmonado punteado, que corresponde a gneises glandulares (‘piedra centenera’ en lenguaje popular). Fuente: Arenas Martín et al. (1991).

NOTA FINAL: Si bien en Segovia capital hay afloramientos de granitos, más en concreto tanto de leucogranitos aplíticos de dos micas (Santa Eulalia-El Salvador-San Millán) y monzograníticos cordieríticos (San Lorenzo), precisamente donde se ubica la rotonda de la gran bandera de España, no hay granitos en el subsuelo, sino gneises que afloran en el antiguo valle del río Clamores; por lo que los bolos graníticos de la rotonda no tienen sentido si lo que se pretende es una renaturalización de ese lugar.

Para saber más…

Agradecimiento: la web de Geología de Segovia agradece a Rubén Díez (IGME, CSIC), las puntualizaciones y precisiones que han enriquecido esta entrada.

geologiadesegovia.info
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.