La Albuera, ¿el terreno de juego más antiguo de España?

Si preguntamos a cualquier buen aficionado al fútbol sobre cuál es el terreno de juego más antiguo de España, posiblemente nos contestará que será el que utilizaban los primeros equipos que se establecieron en España, como el Rio Tinto Foot-Ball Club (1878), RC Recreativo de Huelva (1889), Sevilla FC (1890), Palamós CF (1898), Atlethic Club de Bilbao (1898)…; curiosamente muchos de ellos ligados al contacto de la población local con los empresarios, ingenieros y facultativos de minas británicos que se desplazaron a finales del siglo XIX para dirigir la explotación de los yacimientos mineros de Huelva o Vizcaya.

Sin embargo muchos de estos campos de fútbol han desparecido con el paso del tiempo o han sido reemplazados por otros más modernos en diferentes ubicaciones a los originales; como ocurrió con el campo de El Velódromo del Recreativo de Huelva desde 1908, que fue sustituido en 2002 por el Nuevo Colombino. De forma que entre los terrenos de juego más antiguos de España que aún hoy en día se encuentran en activos se encuentran: El Molinón del Sporting de Gijón (1908), El Rubial del Águilas C.F. (1913), Camp d’Esports del Lleida Esportiu (1918) o La Murta de la Olimpic de Xativa (1920), entre otros.

Pero esta antigüedad en realidad se refiere a la construcción de las instalaciones para practicar el fútbol, no del «terreno de juego», esto es, del terreno o rocas sobre las que se asienta o en las que fue excavado para explanarlo. En este caso, los campos de fútbol en España sobre terrenos más antiguos son los que se asientan sobre la gran unidad geológica del Macizo Ibérico, que ocupa el sector occidental de la península Ibérica (Galicia, parte de Asturias, Zamora, Salamanca, Ávila, Segovia, Madrid, Toledo, Cáceres, Badajoz, Huelva…).

En estas zonas se encuentran rocas proterozoicas y paleozoicas, con edades superiores a los 250 millones de años, como pizarras, cuarcitas, gneises, mármoles, granitos, etc., en sobre muchas de las cuales se han establecido campos de fútbol.

Es el caso del estadio municipal de La Albuera en Segovia, donde juega sus partidos la Gimnástica Segoviana, que al igual que su campo de futbol predecesor (El Peñascal), se ubican sobre rocas paleozoicas, concretamente gneises glandulares (localmente llamados ‘piedra centenera’), que es el resultado del metamorfismo de antiguos granitos con edades de 480-490 millones de años (Ordovícico).

Así pues, La Albuera estaría entre los ‘terrenos de juego’ más antiguos de España, si atendemos a las rocas sobre las que está construido y en las que se desarrolla el fútbol. Por ejemplo, La Albuera está en un terreno casi 200 millones de años más antiguo que las rocas sobre las que se asienta el estadio Adolfo Suárez, donde juega el Real Ávila, cuyos granitos rondan ‘solo’ los 290 millones de años de antigüedad. Por el contrario, determinados campos de futbol de Extremadura, como el Estadio Romano José Fouto, en Mérida (Badajoz), se sitúan sobre rocas ígneas y metamórficas cuyas edades pueden superar los 550 millones de años, más antiguas que las situadas bajo La Albuera.

No sabemos si, a modo de homenaje a su remoto origen geológico, en el fondo suroccidental de La Albuera, detrás de la portería y junto al videomarcador, se han dejado unos grandes bloques de rocas gnéisicas, donde los aficionados pueden observar sobre qué se asienta este terreno de juego.

Hasta el nombre tiene origen geológico

La palabra «albuera» deriva del árabe andalusí al-buḥáyra, que a su vez proviene del árabe clásico buḥayrah, un diminutivo de baḥr, que significa «mar». Por lo tanto, su significado literal es «el pequeño mar» o «mar pequeño». La palabra se utiliza para describir lagunas o extensiones de agua, a menudo salobres y separadas del mar por una lengua de arena.

Evidentemente, en el caso de que este topónimo aplicado al paraje donde se ubica el campo sea oriundo de Segovia, no se refiere a una laguna marina, sino a una pequeña zona encharcada por aguas de lluvia o surgencia de manantiales. Porque justo donde se sitúa el campo de fútbol de Segovia se produce la ruptura de pendiente entre el piedemonte de la Sierra de Guadarrama (que se extiende desde La Granja de San Ildefonso hasta Segovia) y la cuesta llamada ‘degradación del pediment’ en geomorfología. Esta ruptura coincide con una zona de falla o fracturación, paralela a la Sierra, que se extiende visiblemente desde Peladera en el valle de Tejadilla, hasta esta zona sobre el río Eresma, pasando por El Palo-Mirasierra.

Al estar la roca (gneis) triturada y fracturada, funciona como un acuífero fisurado o fisural, que almacena agua subterránea de la lluvia y fusión de la nieve, y la drena a zonas bajas o ligeramente deprimidas, como los manantiales del valle del Eresma (zona de Las Arenas) o pequeñas lagunas y charcos que salpican en primavera las navas del piedemonte (Soto de Revenga, El Charcón de Palazuelos…); de los que puede proceder este topónimo.

También el nombre del anterior estadio de la Gimnástica Segoviana, El Peñascal, debe su nombre a las rocas en las que se ubicaba y que aún hoy en día se pueden ver en los taludes del parque urbano: se trataba de una zona con múltiples afloramientos de rocas, peñas o peñascos, que es lo que en castellano se denomina un peñascal; como una zona con barro es un barrizal o una zona con cantos es un canturral.


geologiadesegovia.info
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.