Las Mojadas de Caballar

Las Mojadas de Caballar, o simplemente ‘Las Mojadas’ son un ritual que se podría enmarcar dentro de las ceremonias religiosas de petición de lluvia (rogativas pro pluvia) y, dentro de ellas, aquellas que conllevan, además de novena, misas, letanías, responso y procesión-romería fuera del templo, la inmersión en una fuente de reliquias del intercesor, en este caso los restos óseos de los santos Valentín y Engracia, custodiados en la iglesia de Nuestra Señora de la Ascensión de Caballar, en la comarca de Turégano.

Las Mojadas son sin lugar a dudas la manifestación cultural popular relacionada con los desastres naturales (en este caso sequías) más conocida y documentada de cuantas se han producido en la provincia de Segovia, al menos en tiempos recientes (siglo XX).

Tanto es así, que existe profusa información histórica, etnográfica y hasta con enfoque parapsicológico que ha llenado libros completos (Calleja, 1988), capítulos y apartados de libros (Calvete, 1610; Colmenares, 1637; Castro, 1688; Cobos, 1935; Alonso Ponga, 1999; Díez y Martín Duque, 2005), artículos en revistas (Francisco Álvarez, 1977; Blanco, 1992), reportajes, documentales…; y además en muy diferentes formatos, desde los citados documentos manuscritos e impresos hasta programas de radio (Puga, 2016) y televisión (Tele Segovia, 1992; Jiménez, 2015; Saseta, 2016), pasando por blogs y páginas web en internet (Rico, 2019).

Origen de Las Mojadas

Según cuenta la tradición, tendrían su origen en un acontecimiento legendario supuestamente ocurrido en el siglo VIII, cuando la llegada de los musulmanes al interior peninsular conllevó la persecución y martirio a eremitas y religiosos cristianos que no se quisieran convertir ni pagar impuestos a las nuevas autoridades, entre los que se encontraban Frutos y sus hermanos Valentín y Engracia. Estos dos últimos, tras la muerte de Frutos, huyeron desde las Hoces del Duratón hasta la localidad de Caballar, donde la tradición dice que construyeron sus viviendas en las ruinas de la ermita donde estuvo el monasterio de San Zoilo, en un prado próximo al pueblo. Allí fue donde fueron capturados, martirizados, decapitados por los sarracenos, y sus cabezas arrojadas a la Fuente Santa, para que no fueran encontradas por nadie.

Este martirio sufrido por Valentín y Engracia, en opinión de Colmenares (1637), se verificaría con la bula del papa Sixto IV, que entonces se conservaba en el priorato de San Frutos. Los cuerpos decapitados de los dos Santos Mártires fueron llevados de nuevo a las Hoces del Duratón, donde fueron sepultados junto a su hermano Frutos. Sobre la marcha de Valentín y Engracia de las Hoces del Duratón y su posterior martirio, existe un precioso apartado del libro de Castro (1688) en el que se narra pormenorizadamente lo que se supone que fueron los hechos y una de las primeras descripciones de las Mojadas.

Un tiempo después, al pasar por la Fuente Santa, un vecino de Muñoveros y su criado, que solían dar de beber en la fuente a sus caballerías en el camino hacia Segovia (sobre esto hay varias versiones con ligeras variaciones), pararon para abrevar y observaron asombrados cómo el agua de la fuente estaba teñida de sangre. Al aproximarse y observar en detalle, vieron aparecer sumergidos en el agua los dos cráneos. Los dos cráneos extraídos fueron introducidos en sendas urnas y llevados a la localidad de Caballar, donde quedaron depositados en una capilla de la iglesia parroquial.

La persona que los descubrió y extrajo falleció al poco tiempo en circunstancias extrañas. Según cuenta la leyenda, en esa época había una gran sequía en toda España, excepto en Segovia, donde llovía en abundancia; pero, al extraer los dos cráneos de la fuente, dejó de llover también en Segovia y se produjo una prolongada sequía. De ahí que se relacionara, desde entonces en adelante, la inmersión de los cráneos en la fuente con la lluvia que acababa con las sequías.

Las Mojadas de Caballar como manifestación cultural religiosa y popular

El proceso de solicitud de realización de Mojada, al menos en las últimas celebradas en el siglo XX, suele partir de los vecinos de Caballar, a veces también incitados por los habitantes de localidades circundantes y de la comarca (vicarías de Turégano, Pedraza y Fuentepelayo), quienes contactan con el cura párroco para pedir que se realice la ceremonia. Este suele solicitar permiso al resto de párrocos y vicarios, al arciprestazgo y al obispado de Segovia, del que dependen; y, en ocasiones, también a las autoridades civiles (gobernador civil). Una vez aprobada, la rogativa empieza con una novena específica dedicada a los santos en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Caballar; días después, finalizada la novena, las reliquias de los santos Valentín y Engracia, actualmente en las urnas superpuestas de la capilla homónima de la iglesia (reliquias de san Valentín, más completas, abajo; y reliquias de santa Engracia, arriba), son trasladadas en romería sobre unas andas especiales (con una urna de vidrio en cuyo interior se introducen las urnas con las reliquias) en procesión hacia la Fuente Santa; pero no por la carretera de Turégano y el camino de tierra, sino atravesando los prados de la dehesa, en un trayecto más corto para las personas a pie; si bien las personas con discapacidades o ancianas pueden ir en vehículos por la carretera y camino vecinal. Acompañan a las andas y las reliquias los párrocos de las vicarías de Turégano, Pedraza y Fuentepelayo, las autoridades civiles (alcaldes, jueces de paz, aguaciles) y multitud de devotos de Caballar y todas las localidades de esas vicarías, portando los pendones, insignias y cruces procesionales.

El orden de procesión de las autoridades, cruces y pendones lo marca en primer lugar la vicaría de Turégano, con sus localidades en orden alfabético, excepto Muñoveros (localidad invitada), el propio Turégano como cabeza de vicaría, y Caballar como anfitrión; y además tienen que ser portados de una determinada manera, porque si no la mojada no es efectiva (Blanco, 1992). Este orden de preeminencia ha dado lugar históricamente a conflictos y disputas entre diferentes localidades y autoridades religiosas (Calleja, 1988; Alonso Ponga, 1999). En ocasiones, al atravesar el prado de la dehesa (‘el prao’) se celebra una misa; en otras, se celebra en una pequeña ermita junto a la Fuente Santa (construida en 1915 por autorización del obispo de Segovia ante la petición del entonces párroco).

Finalizada la cual, el vicario de Turégano (que preside la liturgia) y el párroco de Caballar sumergen por tres veces las urnas con las reliquias en la Fuente Santa, realizando con ellas tres veces la señal de la Cruz. En este punto álgido de la ceremonia el sacerdote repite un responso, cuya segunda parte es coreada por los otros sacerdotes y los feligreses:

Cubre Señor el cielo de nubes

y prepara la lluvia para la tierra.

Que hagan brotar hierba en los campos,

para los que sirven al hombre (bis).

Entretanto, la gente reza el estribillo de los gozos y grita: «¡Agua, santos benditos, agua para los campos!». Existió todo un cancionero, hoy perdido, alrededor de la vida de los santos, sus milagros y las lluvias. También se publicó un libro de gozos y la novena en el siglo XIX (Anónimo, 1828), pero solo se conserva en un pequeño librillo de la novena y gozos de los santos del año 1945, en versión adulteradísima y retórica de lo que debió ser el canto de la vida de estos santos que se recitaba en el pueblo (Francisco Álvarez, 1977).

(continúa el texto descriptivo de la ceremonia en el libro «Los desastres naturales en la cultura tradicional segoviana«; Díez Herrero et al., 2022)

Las Mojadas históricas en Caballar

Existe información histórica de celebración de Las Mojadas al menos desde finales del siglo XVI (1593), aunque con casi total seguridad ya se celebraban con anterioridad (al menos desde el siglo XV), sin que se conserven documentos acreditativos. Se sabe que debió haber una Mojada en el año 1558, en la que el coche de caballos del propio obispo Benavides, visitante incrédulo que trató incluso de impedir la celebración de la rogativa y se mofó de lo que pudieran hacer los santos, hubo de ser sacado del barro por yuntas, ya que el carro en el que iba se atolló bajo un considerable aguacero (V. Sanz, com. pers.; Rico, 2019).

Dichos archivos documentales (Libro de Becerro, actas y libros parroquiales) han sido leídos paleográficamente, transcritos e interpretados por D. Tomás Calleja (1983 y 1988); y también manejados por otros historiadores y cronistas, sin que hasta la fecha se haya mejorado o superado sus trabajos recopilatorios, ni que se tenga constancia de la aparición de más documentos inéditos que amplíen o completen el registro histórico de Mojadas. Según la recopilación de Calleja (1988), se han celebrado 33 rogativas pro pluvia documentadas en Caballar entre 1593 y 1982; a las que cabría sumar la trigésima cuarta y trigésima quinta rogativas del año 1992 (ver Tabla). De ellas, en treinta rogativas se llegó a realizar Mojada, mientras que en las otras cuatro rogativas se habría detenido en la novena previa. Teniendo en cuenta las que han sido dobles en determinados años (1753, 1870, 1945 y 1992), incluso triples (1896), la ceremonia se habría celebrado un total de 28 años distintos en los últimos 427 años (1593-2020).

Información documental
Rogativa en CaballarAsistenMojada /Solo novenaResultado
30 de mayo de 15933 VicaríasMojadaLlovió
13 de junio de 16023 VicaríasMojadaLlovió
11 de mayo de 1609Vicaría de PedrazaMojadaLlovió
26 de mayo de 1620Vicaría de TuréganoSolo novenaLlovió
7 de mayo de 1635Vicaría de PedrazaMojadaLlovió
12 de mayo de 1635V. Turégano y SauquilloMojadaLlovió
6 de junio de 1737Vicaría de TuréganoMojadaLlovió
16 de mayo de 1753Vicaría de TuréganoMojada MojadaLlovió
31 de mayo de 1753Vicaría de PedrazaLlovió
21 de mayo de 1767Vicaría de TuréganoMojadaLlovió
9 de julio de 1770Vicaría de TuréganoMojadaNo llovió
8 de junio de 1775Vicaría de TuréganoSolo novenaLlovió
1 de junio de 1780Vicaría de TuréganoMojadaLlovió
7 de junio de 1803Vicaría de TuréganoMojadaNo llovió
30 de junio de 1820Vicaría de TuréganoMojadaLlovió
¿12? de junio de 1824Vicaría de TuréganoMojadaNo consta
24 de abril de 1834Solo CaballarMojadaLlovió
27 de junio de 1842Vicaría de TuréganoMojadaLlovió
12 de junio de 1865Vicaría de TuréganoMojadaLlovió
22 de abril de 1868Vicaría de TuréganoMojadaLlovió
29 de mayo de 1870Vicaría de TuréganoMojadaLlovió
13 de junio de 1870Vicaría de PedrazaMojadaLlovió
28 de abril de 1896Vicaría de TuréganoMojadaLlovió
12 de mayo de 1896Vicaría de Pedraza¿Solo novena?Llovió
1 de junio de 18963 VicaríasMojadaLlovió
7 de junio de 1899Vicaría de TuréganoMojadaLlovió
1 de julio de 1907Vicaría de TuréganoMojadaLlovió poco
12 de junio de 1924Vicaría de TuréganoMojadaNo llovió
10 de junio de 1942Vicaría de TuréganoMojadaLlovió
3 de mayo de 1945Vicaría de Turégano¿Mojada?Llovió
15 de mayo de 1945Vicaría de La CuestaMojadaLlovió
30 de mayo de 1964Vicaría de TuréganoMojadaLlovió
6 de junio de 1982V. Turégano y La CuestaMojadaLlovió
9 de mayo de 1992¿3 Vicarías?Mojada¿Llovió?
24 de mayo de 1992V. TuréganoMojadaLlovió

Relación de las rogativas (Mojadas o solo novenas) celebradas en Caballar desde que se dispone de actas u otros testimonios escritos y auténticos de las mismas (Calleja, 1988; más última posterior).

Para saber más….

Esta información es un extracto del capítulo 7.1 del libro «Los desastres naturales en la cultura tradicional segoviana» (Díez Herrero et al., 2022), en el que se puede encontrar abundante bibliografía adicional, como las referencias citadas en el texto.


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