De las caleras de Vegas de Matute a la Chalchera s-Charl

Minicrónicas gráficas semanales de un geólogo segoviano en Suiza (V)

En numerosas ocasiones hemos comentado en esta página web-blog de Geología de Segovia aspectos sobre la importancia etnogeológica de las caleras de la provincia de Segovia, entre las que destacan las de Vegas de Matute, Ituero y Lama, y Estación de El Espinar (El Espinar) entre otras muchas; sobre las que existe abundante bibliografía histórica y etnográfica.

Quizás el precedente más remoto que conocemos sean las descripciones e inventario preliminar de hornos de cal que realizaron Jorge Soler, Isabel Marqués y J. Ignacio García, en su ‘Inventario del Patrimonio Industrial de Segovia‘, inicialmente en formato digital (aplicación con una base de datos de fichas e ilustraciones) inédito a finales del siglo XX, que fue publicado por la Cámara de Comercio e Industria de Segovia (2004); y finalmente resumido en un librito de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, titulado ‘Patrimonio Industrial en Segovia‘ (Soler, 2014).

Calera de Cabezuela. Colección Jorge Soler. Fundación Juanelo Turriano.

Simultánea y posteriormente, en el libro ‘Las raíces del paisaje. Condicionantes geológicos del territorio de Segovia‘, Andrés Díez Herrero y José Francisco Martín Duque (2005) dedican varias páginas del capítulo de ‘Etnogeología‘ al oficio de la cal, entrevistando a los últimos caleros de Vegas de Matute y recogiendo sus testimonios y los restos materiales.

Horno de cal en Vegas de Matute. Foto: Alberto Carrera en Las raíces del paisaje (2005).

Quizás lo más reseñable que se ha hecho y publicado en la última década sean los trabajos del equipo de arqueólogos, historiadores y arquitectos que llevaron a cabo las propuestas recuperación de los hornos de Vegas de Matute (arroyo Zancado o ‘Zancao’, Fuente de las Viñas y otros parajes), documentando los restos y llevando a cabo una exhaustiva labor histórica, etnográfica y patrimonial; plasmada en la actuación del ‘Parque arqueológico hornos del Zancao‘, artículos en revistas (Muñoz y Schnell, 2006Asenjo et al., 2013), comunicaciones a congresos y libros completos, entre los que destaca el titulado ‘Hornos de Cal en Vegas de Matute«, de J. M. Muñoz y P. Schnell (2007).

Tomada de Asenjo et al. (2013)

El proyecto divulgativo y didáctico de la Mancomunidad Geominera (Mancomunidad Interprovincial Castellana) también propició el estudio y difusión de los valores asociados al oficio de la cal a mediados de la pasada década, incluyendo entre sus 10 lugares del patrimonio histórico minero a la ‘Industria histórica de la cal en Vegas de Matute’ (PM-03) y recorridos por las caleras de Ituero y Lama.

También Nuria Sacristán y Fuencisla Vicente en su obra ‘Las piedras y los paisajes en la cultura tradicional de Segovia. Primera aproximación a la etnogeología segoviana‘ (2018) recogen aspectos del trabajo de la cal y los caleros.

Existen otros muchos trabajos e iniciativas de estudio y recuperación de hornos de cal en la provincia de Segovia, entre las que cabría destacar los realizados en: Ituero y Lama (‘Una de cal y otra de historia. Los hornos de cal de Ituero y Lama (Segovia)‘; Quintana, 2005), arroyo Matamujeres o del Hocino (Hontoria-Madrona), las comarcas de Pedraza y Sepúlveda (entorno del priorato de San Frutos), etc.

A los que recientemente (2022) se ha unido el libro titulado «Los hornos de cal de El Espinar«, del que es autor el biólogo y viverista Juan Frutos Sánchez Cubo.

Un oficio artesanal omnipresente

Esta importancia de la cal como material de construcción y desinfectante desde la Antigüedad, hace que este modelo de caleras pueda reconocerse en cualquier lugar del mundo, sobre todo en Europa. Es el caso de las caleras de la localidad de s-Charl, en el sector oriental de Suiza, en plenos Alpes. Allí, las caleras (Chalchera, en lengua romanche) u hornos de cal (Kalkofen Schmelzra, en alemán suizo) fueron tan importantes que dieron nombre a la localidad, y sus restos restaurados y recuperados pueden ser hoy en día disfrutados por los visitantes en las afueras de la localidad.

Y, al igual que en Vegas de Matute (Zancao) e Ituero y Lama, unos paneles interpretativos en s-Charl ayudan a conocer cómo era el proceso de fabricación de la cal.

Geología y ubicación de las caleras históricas

Lo que no explica la cartelería, ni de Vegas de Matute, ni de Ituero y Lama, ni en s-Charl es la importancia de la geología local, no solo en el suministro de materiales adecuados para la fabricación de la cal (calizas o mármoles con poca arena e impurezas de hierro y manganeso, entre otras; y con escaso contenido en magnesio, o sea, no dolomíticas), sino en la propia ubicación de los hornos de cal.

Por supuesto que para decidir la ubicación de las caleras hay que procurar que se sitúen cerca de la materia prima, la caliza o mármol, porque los costes de esfuerzo del traslado de la piedra calcárea a largas distancias pueden hacer inviables económicamente las explotaciones. Pero no es menos cierto que, para la fabricación del hueco de ubicación del horno y los muros de sus paredes y chimenea es necesario disponer de otras rocas, estas no calcáreas, para que no se cuezan en el tostado. Deben ser de rocas con minerales que aguanten altas temperaturas sin fundirse ni descomponerse, como los silicatos de las rocas ígneas, metamórficas y sedimentarias silíceas (granitos, gneises, esquistos, cuarzoarenitas…).

Por ello, las caleras no se implantaron históricamente en medio de los afloramientos de calizas o en plena cantera de donde se extraía la roca a tostar. Se ubicaban en los afloramientos próximos (casi en los contactos) de otras rocas silíceas, que permiten construir hornos resistentes y duraderos. De ahí que los hornos en Vegas de Matute (Segovia) y en s-Charl (Suiza) no estén en las calizas y dolomías de los que se nutren, sino en los primeros y más próximos afloramientos de gneises; o en arenas silíceas (cuarzoarenitas), arcósicas o conglomerados polimícticos, como ocurre en Ituero y Lama, Hontoria o la Estación de El Espinar (Segovia).

Basta con asomarse a las paredes y muros de los hornos de cal para observar cómo los sillares, y piezas de sillarejo y mampostería están formados, no por calizas que se descompondrían, sino por gneises, granitoides y bloques de cuarzo.

Financiación: la serie “Minicrónicas gráficas semanales de un geólogo segoviano en Suiza» (artículos-entradas I a XV) ha sido posible gracias a una estancia de investigación financiada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (Gobierno de España) concediendo una ayuda-subvención para estancias de profesores e investigadores sénior en centros extranjeros, incluida en el Programa «Salvador de Madariaga», convocatoria 2023 (PRX23/00172). Y a la Fundación Hans Sigrist de la Universidad de Berna, por la ayuda suplementaria para profesores visitantes que son invitados por un miembro de la Universidad de Berna para desarrollar investigación en esta universidad.

geologiadesegovia.info
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