Analizando Las Mojadas de Caballar (II)

Las Mojadas de Caballar, o simplemente ‘Las Mojadas’ son, sin lugar a dudas, la manifestación cultural popular relacionada con los desastres naturales (en este caso sequías) más conocida y documentada de cuantas se han producido en la provincia de Segovia, al menos en tiempos recientes (siglo XX).

No obstante, entre todas estas visiones sobre Las Mojadas falta por desarrollar en profundidad el enfoque científico, que relacione el fenómeno natural (sequías meteorológica y/o hidrológica) y su magnitud y frecuencia, con la celebración de la manifestación cultural. Algunos autores han avanzado, aunque de forma descriptiva, las diferentes periodicidades y casuística temporal de la manifestación, así como su grado de éxito en la consecución del final de la sequía, o simplemente de la producción de lluvia posterior (Calleja, 1988). Pero ninguno hasta el momento ha correlacionado la celebración de Las Mojadas con parámetros meteorológicos y climatológicos tanto locales como regionales y nacionales; ni tampoco se han establecido índices cuantitativos, como sí que se ha realizado con otro tipo de rogativas pro pluvia en otras regiones de la península y la cuenca mediterránea.

Analizando la frecuencia histórica de Las Mojadas de Caballar

Con una muestra tan pequeña de años con eventos (en total 28 años) dentro de un periodo tan amplio (427 años) y diverso (con sesgos en la distribución temporal de Las Mojadas), es prácticamente imposible hacer análisis estadísticos de probabilidades y frecuencias, ni tan siquiera histogramas fiables ni cálculos de periodos de retorno o de estacionaridad de la serie. Por ello, tan solo se harán interpretaciones de las diferentes periodicidades entre Mojadas, y su variación en el tiempo, como ya haría Calleja (1988) de forma preliminar.

El periodo temporal medio entre la celebración de de una rogativa y la siguiente es de 4412,45 días (12,09 años); pero si se elimina el gran periodo temporal sin documentación (1635-1737) y los periodos cortos entre repeticiones de rogativas un mismo año (duplicadas y triplicada), el periodo medio de repetición se reduce ligeramente a 4164,42 días (11,41 años), con un máximo de 9444 días y un mínimo de 767 días, y una distribución de frecuencias polimodal. Pero si estos periodos temporales entre rogativas se analizan dentro de cada periodo histórico con condicionantes paleoclimalógicos, se pueden observar ligeras variaciones de frecuencia: en el inicio de la Pequeña Edad de Hielo (entre 1593 y 1635), las rogativas tienen una mayor frecuencia, con tiempos de recurrencia medios de 3826,75 días (10,48 años); en el resto del periodo con cierta continuidad del registro documental (entre 1737 y 1992), el tiempo de recurrencia son 4225,82 (11,58 años); el final de la Pequeña Edad de Hielo (entre 1737 y 1850) tiene tiempos de recurrencia de rogativas de 4246,45 días (11,63 años), con un máximo de frecuencia en la pulsación Maldá (3651,4 días, 10 años); el periodo final del siglo XIX e inicios del siglo XX tiene alta frecuencia, con periodos de recurrencia de 4007,71 días (10,98 años); mientras que el Franquismo y el actual periodo democrático tienen periodos de recurrencia de 4550,75 días (12,47 años). En resumen, que las rogativas (con Mojadas) fueron más frecuentes durante la anomalía Maldá (1760-1800), celebrándose de media cada 10 años; seguido del periodo de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, con una rogativa de media cada 11 años; y el periodo con menos frecuencia es precisamente el Franquismo y la actual democracia, con una rogativa cada 12 años y medio (periodo que se se vería aumentado si se tiene en cuenta que han transcurrido ya 28 años desde la última celebrada en 1992).

Para saber más….

Esta información es un extracto del capítulo 7.1 del libro «Los desastres naturales en la cultura tradicional segoviana» (Díez Herrero et al., 2022), en el que se puede encontrar abundante bibliografía adicional, como las referencias citadas en el texto.


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