Analizando Las Mojadas de Caballar (III)

Las Mojadas de Caballar, o simplemente ‘Las Mojadas’ son, sin lugar a dudas, la manifestación cultural popular relacionada con los desastres naturales (en este caso sequías) más conocida y documentada de cuantas se han producido en la provincia de Segovia, al menos en tiempos recientes (siglo XX).

No obstante, entre todas las visiones sobre Las Mojadas falta por desarrollar en profundidad el enfoque científico, que relacione el fenómeno natural (sequías meteorológica y/o hidrológica) y su magnitud y frecuencia, con la celebración de la manifestación cultural. Algunos autores han avanzado, aunque de forma descriptiva, las diferentes periodicidades y casuística temporal de la manifestación, así como su grado de éxito en la consecución del final de la sequía, o simplemente de la producción de lluvia posterior (Calleja, 1988). Pero ninguno hasta el momento ha correlacionado la celebración de Las Mojadas con parámetros meteorológicos y climatológicos tanto locales como regionales y nacionales; ni tampoco se han establecido índices cuantitativos, como sí que se ha realizado con otro tipo de rogativas pro pluvia en otras regiones de la península y la cuenca mediterránea.

Analizando la temporalidad intraanual de Las Mojadas de Caballar

Las rogativas documentadas en Caballar históricamente solo se han celebrado en uno de cuatro meses del año (abril, mayo, junio y julio), con la moda en el mes de junio (15 rogativas), seguido por el mes de mayo (14 rogativas).

Diagrama de barras del número de rogativas pro pluvia celebradas en Caballar por meses del año.

Desde el punto de vista de los días del año, siempre se han celebrado entre el 22 de abril (día 112 del año) y el 9 de julio (día 190 del año); con la media en el día 149,26 del año (30 de mayo) y una distribución aparentemente gaussiana, aunque con dos modas separadas por un mínimo la semana de los días 134 al 141 del año (del 14 de mayo al 21 de mayo).

Diagrama de barras del número de rogativas pro pluvia celebradas en Caballar por semanas según los días del año.

Esta distribución mensual y diaria podría tener relación fundamentalmente con los ciclos agrícolas y los periodos en los cuales los cultivos precisan de precipitaciones para obtener cosechas con éxito, que para los cultivos de secano son fundamentalmente abril y mayo.

Pero también puede estar condicionado por el calendario cristiano y la celebración de determinadas onomásticas y celebraciones de santos relacionados con la protección de los cultivos o advocaciones a las que tradicionalmente se han solicitado lluvias y buenas cosechas, como: san Marcos (25 de abril), Cruz de Mayo, Ascensión, san Gregorio, san Isidro, etc. Precisamente el mínimo dentro de la campana gaussiana de distribución temporal de rogativas en Caballar coincide con la semana de celebración de san Isidro, como si se pudiera haber sustituido la celebración de una necesaria novena y Mojada a los santos Valentín y Engracia, por esta advocación y su novena.

Para saber más….

Esta información es un extracto del capítulo 7.1 del libro «Los desastres naturales en la cultura tradicional segoviana» (Díez Herrero et al., 2022), en el que se puede encontrar abundante bibliografía adicional, como las referencias citadas en el texto.


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