
Cuando una persona oye la palabra ‘mecenas’, enseguida le viene a la mente imágenes de reyes, nobles, aristócratas o burgueses que allá por el Renacimiento italiano o la Ilustración francesa fomentaron las artes, apadrinando y promocionando a famosos genios.
Pero si nos trasladamos a una pequeña ciudad española de provincias y a finales del siglo XX y principios del siglo XXI, nadie podría imaginar que ese término, mecenas, podría aplicarse a un modesto negocio familiar de joyería y relojería que, desde sus limitadas posibilidades, hizo todo lo posible porque la afición a los minerales y las gemas tuviera un pequeño apoyo económico para desarrollar sus actividades.
Hablamos de la joyería-relojería Bayón, un establecimiento familiar, con casi un siglo de existencia (desde 1933), ubicado en la Calle Real (calle Cervantes), y cuyo propietario en las últimas décadas, Juan Carlos Bayón, desde la década de 1980, apoyó y fomentó las incipientes actividades el nacimiento de la Asociación (Segoviana) de Aficionados a la Mineralogía (ASAM).

Juan Carlos, joyero de tercera generación familiar, siempre tuvo interés y inquietud por la gemología, sobre lo que realizó diferentes cursos. Por ello, cuando se empezaron a organizar las excursiones geomineralógicas de la ASAM, se convirtió en un asiduo (junto a familiares y amigos, como Vicente), siempre que sus obligaciones laborales en la tienda se lo permitía.

Y, desde su establecimiento, se ofreció a costear la cartelería de la asociación que anunciaba las excursiones, tanto el soporte como la impresión de cada evento ¿Quién no recuerda esos carteles azul cielo (color de la bandera de la ciudad de Segovia) colgados por las calles de la ciudad?
También se ofreció, a través de módulos de anuncios publicitarios de su joyería, a sufragar los gastos de maquetación e impresión de la revista de la asociación: LITOS (& Pedruscos). Sabía que la publicidad en esa revista no era un buen negocio, porque los lectores, en su mayoría jóvenes universitarios, no tenían el poder adquisitivo como para adquirir las joyas y relojes que él vendía; pero, aún sabiéndolo, siempre estuvo dispuesto a costear la revista, los eventos extraordinarios y cuantas cosas se le ofrecía colaborar.


En paralelo, las rocas ornamentales de la fachada de la joyería Bayón se convertían en parada obligada de las rutas geológicas urbanas de la ASAM, los centros escolares segovianos, las prácticas de Geología de la Universidad SEK e incluso fue parada de la actividad «Un día con geólogos», que en el año 2008 fue el precursor del Geolodía en Segovia.

Tanto interés tenía ese mármol negro de Marquina (Vizcaya) lleno de fósiles de ostreidos, algunos con rellenos con criterios geopetales), que quedó inmortalizada en uno de los itinerarios del libro «De roca a roca. Descubre el patrimonio geológico de la ciudad de Segovia» (Díez Herrero y Vegas, 2011), editado por el Ayuntamiento de Segovia.

Luego vino la reforma de interiores de la tienda en la que, con su exquisito gusto, decidió dejar la roca al aire, visible como fondo trasero de los expositores interiores; lo que seguro que para el establecimiento supuso un reto de mantenimiento y limpieza, al conjunto de los aficionados a la geología supuso un afloramiento privilegiado de las rocas carbonáticas de la base de la muralla de Segovia, con sus areniscas dolomíticas y dolomías arenosas, las superficies de estratificación con el buzamiento del plegamiento alpino, las estructuras sedimentarias, las geodas de calcita parcialmente redisueltas… Todo a la vista y disponible para la visita de insignes visitantes de la ciudad y grupos pequeños de estudiantes, que importunábamos periódicamente la actividad comercial de Bayón, ante la sorpresa de la clientela.


Ahora recibimos con tristeza la noticia del cierre de Bayón por jubilación de Juan Carlos y ante la falta de relevo familiar. Nos alegramos por él y le deseamos una feliz y larga jubilación, pero no podemos por menos que entristecernos por el fin de una etapa gloriosa de nuestra geología. Esperemos que el futuro destino de ese local no dé al traste con los elementos que le hacen singular y tenga unos propietarios a la altura de sus predecesores.
Muchas gracias, Bayón. Muchas gracias, Juan Carlos y feliz jubilación.

