La estación de ferrocarril de alta velocidad de Segovia-Guiomar AV, ubicada a varios kilómetros de distancia del centro urbano de la ciudad de Segovia en el piedemonte septentrional de la Sierra de Guadarrama, es otro lugar de interés por contener numerosos recursos didácticos y divulgativos desde el punto de vista geológico.
En esta página web-blog hemos hecho referencia tanto a su ubicación geológica y los materiales con los que está construido el edificio y su decoración; así como al panel que se expone en una de sus salas (con dificultades de observación por encontrarse habitualmente cerrada) con un magnífico corte geológico del túnel de Guadarrama.

Pero hoy vamos a bajar a los andenes que dan acceso a las vías, ubicadas en una trinchera excavada en los gneises (‘piedra centenera’) del piedemonte, de colores grisáceos y pardos. En los laterales de la trinchera se encuentran los taludes rocosos, a los que no se puede acceder por los andenes por ubicarse en las vías exteriores para los trenes que circulan en ambos sentidos sin parada en Segovia. Pero sí que se pueden observar estos taludes desde los andenes de las vías 3 a 6; especialmente el talud suroccidental desde el andén de las vías 5 y 6; y el talud nororiental desde el andén de las vías 3 y 4.

En este talud nororiental, visto desde el andén de las vías 3 y 4, se puede reconocer que la superficie de la roca de color grisáceo-pardo (gneises muy alterados y fracturados) se interrumpe en varios puntos donde se ubican obras de drenaje (bajantes del drenaje del aparcamiento superior) y sobre todo en dos tramos, a modo de ‘parches’ o ‘pegotes’ que se distinguen por su diferente coloración y textura.

Se trata de escolleras de bloques de rocas, colocadas allí donde el talud excavado en donde la roca tenía inestabilidades o se produjeron desprendimientos y caídas en la fase de construcción de la línea o con posterioridad. La finalidad de estas ‘escolleras colocadas’ (por tener una disposición ordenada de los bloques) es contener la ladera, evitando nuevos movimientos del terreno, y garantizar la seguridad de la vía.
Alicatada con mármol
Pues bien, las dos escolleras colocadas que se observan en el talud nororiental, próximas a la estación en sentido hacia el túnel de Guadarrama, tienen diferente coloración de los bloques debido a que ambas están hechas mayoritariamente por dos tipos de rocas distintas:
- Mármol, roca metamórfica procedente de la transformación por presión y temperatura de las rocas carbonáticas (calizas y dolomías). En este caso se trata de un mármol, posiblemente dolomítico (compuesto de carbonato de calcio y magnesio), de color blanco-grisáceo y con característicos bandeados centimétricos paralelos.


- Gneis, roca metamórfica de la transformación por presión y temperatura de rocas ígneas (granitos) o detríticas (arcillas). En este caso se trata de gneises glandulares (con grandes cristales blancos circulares o elípticos de feldespatos y cuarzos) y de colores oscuros (melanocratos) por su alto contenido en minerales ferromagnesianos (mica biotita, anfíboles, piroxenos…).


Tenemos hasta pliegues
En ambas escolleras colocadas del talud nororiental, pero sobre todo en el compuesto por bloques de mármol blanco, destacan una serie de rocas de color más oscuro, gris casi negro, que denotan diferente composición: se trata de rocas de silicatos cálcicos, consecuencia de la transformación por metamorfismo (presión y temperatura) de rocas mixtas carbonáticas y detríticas, como las margas (mezcla de caliza y arcilla).

En estos bloques oscuros se pueden reconocer, centrando la mirada en las láminas o líneas que se ven en el corte de la roca, que tienen estructuras curvas: se trata de pliegues, la estructura tectónica de deformación plástica de las rocas (a altas temperaturas y presiones). Concretamente se trata de pliegues cerrados, con los dos flancos (laterales) casi paralelos y la charnela (zona de máxima curvatura) muy apuntada. Incluso se puede reconocer que las diferentes láminas están plegadas de diferente manera, conteniendo pequeños micropliegues dentro, en lo que se llama pliegues disarmónicos.


Aunque desconocemos documentalmente el origen de estas rocas de los bloques de las escolleras colocadas, por su composición y los pliegues característicos, nos atreveríamos a aventurar que proceden de la cantera de Las Suertes, ubicada a orillas del río Moros en término municipal de Vegas de Matute, próxima a la urbanización de Los Ángeles de San Rafael (El Espinar). En ella se han explotado durante décadas estas rocas metamórficas (mármoles, gneises y rocas de silicatos cálcicos de edades entre Proterozoico superior y Ordovícico) como áridos de machaqueo (gravas y cantos para capas de rodadura y aglomerados asfálticos) y también se han extraído grandes bloques para escolleras.
NOTA FINAL:
Esta entrada, elaborada en las vacaciones de las Navidades de 2025, estaba programada para ser publicada el viernes 30 de enero de 2026, como una entrada semanal más, con el título ‘Plegados’ a Renfe, que podría resultar interesante para los miles de usuari@s segovian@s del tren de alta velocidad. Pero, tras el triste accidente ferroviario acontecido en Adamuz (Córdoba), la web de Geología de Segovia ha decidido tanto adelantar su publicación una semana, como cambiar el título. Sirva como homenaje a las víctimas mortales, sus familiares y amigos, así como al personal de Renfe, Adif, Iryo y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, sanitarios, voluntarios y en general los participantes en la emergencia; especialmente a los vecinos de Adamuz y las localidades circundantes por su solidaridad. Segovia con Adamuz.

