Recientemente ha finalizado la fase 1 de las obras de «Actualización del proyecto del colector del arroyo Tejadilla«, dentro del plan de saneamiento de Segovia a través de los colectores del alfoz; promovido por S.M.E. Aguas de las Cuencas de España S.A. (ACUAES, MITERD) y que ha tenido un periodo de ejecución de 18 meses con un presupuesto cercano a los 5 millones de euros (cofinanciado con fondos NextGenerationEU de la Unión Europea). La empresa constructora ha sido Consultora de Riegos S.A., con la asistencia técnica de Castellana de Ingeniería (Castinsa, S.L.) .

La actuación ha afectado al valle del arroyo Tejadilla entre la zona de El Tejerín (barrio de Santa Teresa-Puente de Hierro) y la EDAR Segovia, a lo largo de unos 4 km del fondo del valle, que en este tramo adopta una morfología de cañón-hoz, desde el surco subsecuente de las cuestas cretácicas en las arenas silíceas (donde afloran gneises y granitoides paleozoicos) hasta los dorsos de las lastras del piedemonte en la formaciones carbonáticas Montejo de la Vega y Valle de Tabladillo.

Esta zona está catalogada en su totalidad como área de interés geológico (AIG; PGOU Segovia) y contiene numerosos lugares de interés geológico (LIG; definidos y protegidos en el PGOU de Segovia), incluyendo uno de los diez entornos con lugares de interés geológico de Segovia y su entorno (ELIGES 09).

Hasta el punto que ha sido objeto, desde muy antiguo, de excursiones, visitas, salidas y geo-rutas por parte de los centros escolares de Segovia y las provincias limítrofes; así como de colectivos ciudadanos. Incluso ha albergado una edición del Geolodía en el año 2012. Por lo tanto, las obras ejecutadas eran susceptibles de afectar a la integridad o condiciones de acceso y visualización de algunos de estos lugares; circunstancia que ya fue advertida antes del inicio de estas obras y las actuaciones en cabecera.

Finalizadas las obras, si bien no se ha detectado afecciones graves a estos lugares de interés geológico (si a la accesibilidad y entorno paisajístico-cromático de los mismos), sí que se han detectado algunas actuaciones que han interferido con el entorno inmediato de estos LIG, deteriorando la calidad paisajística y ambiental de su contexto.

En primer lugar, el afloramiento de granitoides (leucogranitos de dos micas) ubicado en las losas bajo la chopera de El Tejerín (LIG 118), en la margen derecha del arroyo Tejadilla, casi ha sido cubierta por la extensión de los restos de la obra, dejando en sus inmediaciones restos de residuos sólidos urbanos (escombros, neumáticos, basura, restos de podas y talas…) que deterioran la calidad de su entorno.


Otros lugares de interés geológico colateralmente afectados han sido algunas de las cuevas situadas en el fondo del valle (La Llave I y La Alcantarilla o La Llave II) o el acceso a otras cuevas situadas en las laderas y barrancos laterales (como el complejo El Buho-La Zarzamora-Portalón de Tejadilla). La redistribución de los acopios de obra y la revegetación y plantación arbustiva y arbórea, dificulta el acceso y observación de las mismas.

Pero, sin duda alguna, el más perjudicado con la obra y la actuación ha sido el propio cauce y llanura de inundación del arroyo Tejadilla, que ha sido desviado, rectificado, canalizado y reformado en su perfil longitudinal y transversal, con escolleras colocadas. Los intentos a posteriori de ‘renaturalizar’ estos impactos sobre el río tampoco han sido muy afortunados, equivocando de orilla la posición de la barra semilunar de meandro (point-bar) en actuaciones próximas al puente del camino de Perogordo.

Además, la apertura y ensanchamiento del camino de acceso, que era una simple senda peatonal y ahora permite la circulación de vehículos a motor, ha facilitado las actividades deportivas como el motocross, que impiden el disfrute silencioso y sosegado de este entorno natural, a la vez que generan polvo, gases y erosión del suelo en las márgenes del camino por compactación y aumento de la escorrentía.

Por buscar algún aspecto ‘positivo’ en la obra del colector de cara a la geología del valle de Tejadilla, su conocimiento y divulgación, la apertura de nuevos taludes y cortados en la base de las laderas, a pesar de su impacto paisajístico y cromático, ha permitido acceder a nuevos afloramientos, tanto de los coluviones y conos de deyección con sus niveles de arroyada y derrubios ordenados, como a los bancos de rocas cretácicos, donde se aprecian nuevas estructuras sedimentarias y restos fósiles.

Esperamos y deseamos que, si hay una fase 2 y sucesivas, o si se hacen retoques en los acabados de esta fase 1, se tenga en cuenta que, además de reforestar y revegetar los terrenos afectados, también hay que respetar los lugares de interés geológico y los valores geológicos de este valle tan singular.
